Rendimiento clave
Especificaciones técnicas
Motor
- Cilindrada
- 1164 cc
- Potencia
- 152.0 ch @ 9800 tr/min (111.8 kW)
- Par motor
- 117.7 Nm @ 6000 tr/min
- Tipo de motor
- 4 cylindres en ligne, 4 temps
- Refrigeración
- liquide
- Relación de compresión
- 10.6 : 1
- Diámetro × carrera
- 79 x 59.4 mm
- Válvulas/cilindro
- 4
- Árbol de levas
- 2 ACT
Chasis
- Chasis
- Double poutre périmétrique en aluminium
- Caja de cambios
- boîte à 6 rapports
- Transmisión final
- Chaîne
- Suspensión delantera
- Fourche téléhydraulique Ø 43 mm, déb : 120 mm
- Suspensión trasera
- Mono-amortisseur, déb : 120 mm
Frenos
- Freno delantero
- Freinage 2 disques Ø 320 mm, étrier 4 pistons
- Freno trasero
- Freinage 1 disque Ø 250 mm, étrier 2 pistons
- Neumático delantero
- 120/70-17
- Presión delantera
- 2.90 bar
- Neumático trasero
- 180/55-17
- Presión trasera
- 2.90 bar
Dimensiones
- Altura de asiento
- 800.00 mm
- Depósito
- 23.00 L
- Peso
- 280.00 kg
- Peso en seco
- 236.00 kg
- Precio nuevo
- 12 999 €
Presentación
La llamaban la locomotora verde, aquella que pulverizaba los velocímetros a base de fuertes cilindradas rugientes. En 2005, la Kawasaki ZZ-R 1200 llega con un aire de déjà-vu, pero bajo una carrocería ligeramente suavizada. No se dejen engañar, detrás de estas curvas menos agresivas que su predecesora, la 1100, se esconde aún la misma bestia de fuerza, lista para engullir el asfalto con una voracidad de rompedor de récords. El diseñador ha realizado un trabajo de conservación, preservando el ADN de la leyenda al tiempo que le ofrece una mirada más contenida, casi burguesa, que no está exenta de evocar a ciertas motos de carretera inglesas de la época.

Esta evolución estilística no es un azar. La ZZ-R 1200 ya no es la furia destinada a exprimir unos pocos km/h más en el cuadro de caza, un papel ahora reservado a la ZX-12R. No, Kawasaki la reposiciona como sport-GT, una máquina para devorar los kilómetros con un relativo confort. La posición de conducción lo confirma: uno está menos inclinado sobre el depósito, las piernas están menos plegadas. Pero este enfoque más civilizado tiene un precio, literalmente y físicamente. Con 280 kg completamente llena, impone el respeto desde la primera empujada fuera del parking. La silla a 800 mm y el ancho de las piernas dan una impresión de masa que hay que aprender a domar.
¡Y qué masa! El corazón de la bestia sigue siendo este indestructible 4 cilindros en línea de 1164 cm3, alimentado por carburadores, una rareza al borde de la inyección electrónica generalizada. No juega en la liga de los altos regímenes histéricos, sino que apuesta todo por un par motor monstruoso de 117,7 Nm disponible desde 6000 rpm. Tan pronto como el tacómetro supera los 4500 rpm, el motor se despierta con una voz ronca y una empujada lineal que te clava al asiento. La potencia de 152 cv llega más alto, hacia 9800 rpm, propulsando la máquina como un proyectil. Es una mecánica expresiva, vibrante, que gruñe y escupe, a años luz del zumbido aséptico de las deportivas modernas. La caja de cambios, aunque precisa, carece de la nerviosidad de una transmisión actual, pero hace el trabajo.
En carretera sinuosa, el carácter masivo de la ZZ-R resalta. El chasis perimetral de aluminio y la horquilla de 43 mm ofrecen una estabilidad tranquilizadora, pero carecen de firmeza tan pronto como el asfalto se degrada. Hay que llevarla a la curva con delicadeza, dejarle tomar su apoyo, y gestionar el peso a la salida. No es una moto para pista o para los giros cerrados. Su elemento, es la autopista y las grandes curvas rápidas. Allí, recupera su nobleza: la cúpula de doble curvatura ofrece una protección eficaz hasta velocidades muy elevadas, y el depósito de 23 litros promete bonitas autonomías.
Pero el tiempo ha pasado, y eso se nota. El equipamiento es espartano, con un tablero de instrumentos básico y la ausencia gritante de un segundo cuentakilómetros. Algunos detalles prácticos, como los reposapiés retráctiles, incluso han desaparecido con respecto al modelo anterior. Con cerca de 13 000 euros en su momento, la factura era salada para una máquina que ya figuraba como arcaísmo frente a la competencia, más ligera y mejor equipada. La ZZ-R 1200 se dirige al viajero nostálgico, a aquel que busca la sensación bruta de un motor de carbu, capaz de engullir cientos de kilómetros sin fallar. Es una moto con carácter, generosa y exigente, que se niega a ser olvidada. Para el piloto moderno, puede parecer pesada y obsoleta. Para el aficionado a las mecánicas carismáticas, sigue siendo un último testigo de una época pasada, donde la potencia se medía en sensaciones más que en cifras en una pantalla.
Información práctica
- La moto est accessible aux permis : A
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