Rendimiento clave
Especificaciones técnicas
Motor
- Cilindrada
- 996 cc
- Potencia
- 142.0 ch @ 9750 tr/min (104.4 kW)
- Par motor
- 98.1 Nm @ 8750 tr/min
- Tipo de motor
- Bicylindre en L à 90°, 4 temps
- Refrigeración
- liquide
- Relación de compresión
- 11.3 : 1
- Diámetro × carrera
- 98 x 66 mm
- Válvulas/cilindro
- 4
- Árbol de levas
- 2 ACT
- Sistema de combustible
- Injection Ø 59 mm
Chasis
- Chasis
- double longeron en alu et carbone, bâti arrière carbone
- Caja de cambios
- boîte à 6 rapports
- Transmisión final
- Chaîne
- Suspensión delantera
- Fourche téléhydraulique inversée Öhlins Ø 43 mm, déb : 120 mm
- Suspensión trasera
- Mono-amortisseur, déb : 130 mm
Frenos
- Freno delantero
- Freinage
- Freno trasero
- Freinage 1 disque
- Neumático delantero
- 120/70-17
- Presión delantera
- 2.50 bar
- Neumático trasero
- 180/55-17
- Presión trasera
- 2.90 bar
Dimensiones
- Depósito
- 20.00 L
- Peso
- 190.00 kg
- Peso en seco
- 176.00 kg
- Precio nuevo
- 36 980 €
Presentación
Treinta y siete mil euros. Tómese un momento para reflexionar. Por ese precio, sale de casa de Bimota con 142 caballos extraídos de un bicilíndrico en L de 996 cm³ tomado prestado de Suzuki, revisado, reprogramado, llevado mucho más allá de sus orígenes TL1000R. El motor japonés de base, ya sólido, desarrollaba alrededor de 135 caballos en la deportiva de Hamamatsu. Aquí, alcanza las 9.750 rpm para entregar su potencia máxima, mientras que los 98,1 Nm de par llegan a 8.750 rpm. Bimota no reinventó la mecánica, la refinó con la obsesión de un relojero suizo trabajando sobre un movimiento ajeno.

Lo que justifica la factura es todo lo que envuelve ese motor. El chasis de doble larguero en aluminio está reforzado por elementos en carbono. ¿El basculante? Carbono. ¿El asiento autoportante? Carbono. ¿Los guardabarros, el carenado, el guardabarro trasero? Ya lo ha adivinado. Resultado: 176 kg en seco, 190 kg con todos los depósitos llenos con sus 20 litros de combustible a bordo. Es aquí donde la comparación con una GSX-R 1000 de la época da en el blanco: la deportiva japonesa de serie mostraba más caballos con un peso inferior. Sobre el papel, la Bimota pierde el duelo. En carretera, juega en otra categoría.
La edición Santa Monica representa la cima de la gama SB8K. Frente a la versión Gobert, recibe una horquilla invertida Öhlins de 43 mm, pinzas de freno radiales, una batalla alargada 15 mm, una cúpula elevada para proteger mejor al piloto a alta velocidad, y llantas OZ Racing doradas que proclaman inmediatamente su rango. La velocidad máxima anunciada de 250 km/h parece creíble a la vista de la aerodinámica del carenado y de la relación peso-potencia. Esta prestación adicional se negocia unos 4.000 euros más que la Gobert, lo que eleva la factura total a ese nivel estratosférico.
¿A quién va dirigida semejante máquina? Desde luego no al neófito, ni siquiera al piloto corriente que busca batir cronos en circuito. La SB8K edición Santa Monica es una moto de colección accesible a los escasos privilegiados capaces de explotar su potencial sin temer deteriorarla. El público al que apunta ya ha asimilado varias deportivas de alta gama, conoce sus límites, y busca algo que las grandes marcas no saben producir: una exclusividad artesanal italiana con la fiabilidad de un motor japonés contrastado. La caja de seis velocidades transmite la potencia por cadena, de forma clásica, sin sofisticación innecesaria.
Frente a las Ducati 999 o Honda RC51 de la época, la SB8K no pretende ser la más rápida en un cronómetro. Asume su posicionamiento de pieza rara, de moto construida en pequeña serie en Rimini por personas que consideran su trabajo un acto de fe hacia la mecánica. El principal defecto sigue siendo su precio prohibitivo y una accesibilidad reservada a unos pocos iniciados. Pero reprocharle su tarifa a una Bimota es como criticar a un Bugatti por no ser práctico para hacer la compra.
Información práctica
- La moto est accessible aux permis : A
Opiniones y comentarios
Aún no hay opiniones. ¡Sé el primero en compartir la tuya!