Rendimiento clave
Especificaciones técnicas
Motor
- Cilindrada
- 744 cc
- Potencia
- 52.0 ch @ 6200 tr/min (38.0 kW)
- Par motor
- 60.0 Nm @ 4900 tr/min
- Tipo de motor
- V2, four-stroke
- Refrigeración
- Air
- Relación de compresión
- 10.2 : 1
- Diámetro × carrera
- 80.0 x 74.0 mm (3.1 x 2.9 inches)
- Válvulas/cilindro
- 2
- Sistema de combustible
- Injection
- Arranque
- Electric
Chasis
- Chasis
- Double cradle tubular frame in ALS steel with detachable rear subframe
- Caja de cambios
- 5-speed
- Transmisión final
- Shaft drive (cardan) (final drive)
- Suspensión delantera
- Telescopic hydraulic fork with 40 mm stanchions
- Suspensión trasera
- Die cast light alloy swing arm with 2 spring preload adjustable shock absorbers
Frenos
- Freno delantero
- Single disc. Brembo caliper with 4 differentiated pistons
- Freno trasero
- Single disc. Floating disc. Two-piston calipers.
- Neumático delantero
- 100/90-18
- Neumático trasero
- 130/80-17
Dimensiones
- Altura de asiento
- 770.00 mm
- Distancia entre ejes
- 1463.00 mm
- Despeje del suelo
- 150.00 mm
- Longitud
- 2184.00 mm
- Anchura
- 800.00 mm
- Altura
- 1113.00 mm
- Depósito
- 21.00 L
- Peso
- 209.00 kg
- Peso en seco
- 189.00 kg
- Precio nuevo
- 10 500 €
Presentación
Diez años ya. En 2010, la Moto Guzzi V7 Racer desembarcaba en los concesionarios con su chasis rojo vivo, sus semimanillares y sus dorsales, como una café racer salida de un garaje transalpino donde el dueño hubiera tenido buen gusto. Llamaba la atención, provocaba, lo asumía. Para celebrar esta década, Mandello del Lario nos entrega la Moto Guzzi V7 III Racer 10th Anniversary, una edición que intenta reavivar la llama original. ¿Misión cumplida? No del todo.

Sobre el papel, la ficha técnica de la Moto Guzzi V7 III Racer no hace soñar a los cazadores de caballos. El V-twin de 744 cc, calado a 90 grados como dicta la tradición de la casa, entrega 52 CV a 6 200 rpm y 60 Nm de par a 4 900 rpm. Es modesto, y una Kawasaki Z650 o una Yamaha XSR700 la miran por encima del hombro en prestaciones puras. Pero eso sería no entender de qué va la cosa. Este bicilíndrico de dos válvulas por cilindro y transmisión por cardan vive a un ritmo diferente. Pulsa, vibra justo lo necesario, te cuenta algo en cada subida de vueltas. La velocidad máxima se queda en 170 km/h, los 209 kg en orden de marcha no hacen milagros en las recuperaciones, y la caja de cinco marchas echa en falta una sexta en autopista. Pero nadie compra esta moto para devorar asfalto a gran velocidad.
Lo que cambia en esta edición aniversario es, ante todo, visible. El cromado hace su gran regreso en el depósito de 21 litros, allí donde las versiones anteriores habían derivado hacia un satinado más discreto. El número 7 recupera su lugar en la carrocería. Una cúpula retro viene a coronar el frontal, puramente estética puesto que solo protege el cuadro de instrumentos y la punta de la nariz, pero le otorga un carácter que la V7 III estándar no tiene. Los retrovisores migran a los extremos del manillar, el asiento se adorna con costuras rojas, el guardabarros trasero se acorta, y la iluminación pasa íntegramente a LED. Los reposapiés de pasajero completan el conjunto, mientras que los mandos de los pies pasan a ser regulables. Detalles, cierto, pero detalles que cuentan en una moto cuyo placer esencial entra por los ojos.
El chasis se mantiene fiel a la receta: doble cuna tubular de acero, horquilla telescópica de 40 mm, basculante de aleación con dos amortiguadores de precarga regulable. El asiento bajo, encaramado a 770 mm, tranquiliza a las estaturas modestas y a los motoristas que les gusta apoyar los pies bien planos. El frenado firmado por Brembo, con un disco simple delantero pinzado por una pinza de cuatro pistones, cumple su función sin exceso de mordida. Donde la cosa falla es en la desaparición de los amortiguadores Öhlins que equipaban las Racer anteriores. En una serie especial a 10 500 euros, esta regresión es difícil de tragar. De una edición limitada se espera que sume, no que reste. Los Dunlop Arrowmax Streetsmart que sustituyen al equipamiento original cumplen su cometido, sin más.
Si buscáis la Moto Guzzi V7 III Racer 10th Anniversary de segunda mano, los precios se mantienen firmes, prueba de que la cotización sentimental resiste. La prueba de esta Moto Guzzi V7 III Racer confirma lo que se sabe desde el principio: es una moto de emociones, no de cronómetros. Apunta al motorista que prefiere un espresso en una terraza de Como a una vuelta de circuito en Mugello. Un objeto de estilo más que una herramienta deportiva, con un V-twin que tiene carácter y un aspecto que las japonesas neo-retro no logran reproducir. Queda esa cuestión del precio: a esa tarifa, la ausencia de los Öhlins deja un sabor amargo, y la competencia tiene argumentos sólidos. Pero el escudo del águila no se compra en ningún otro sitio.
Equipamiento de serie
- Assistance au freinage : ABS
Información práctica
- Véhicule accessible au permis A2 ou bridable à 47.5ch / 35 Kw
- La moto est accessible aux permis : A, A2
Opiniones y comentarios
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