Rendimiento clave
Especificaciones técnicas
Motor
- Cilindrada
- 599 cc
- Potencia
- 128.0 ch @ 14000 tr/min (94.1 kW)
- Par motor
- 66.7 Nm @ 11800 tr/min
- Tipo de motor
- 4 cylindres en ligne, 4 temps
- Refrigeración
- liquide
- Relación de compresión
- 13.3:1
- Diámetro × carrera
- 67 x 42.5 mm
- Válvulas/cilindro
- 4
- Árbol de levas
- 2 ACT
- Sistema de combustible
- Injection Ø 38 mm
Chasis
- Chasis
- périmétrique en aluminium embouti
- Caja de cambios
- boîte à 6 rapports
- Transmisión final
- Chaîne
- Suspensión delantera
- Fourche téléhydraulique inversée Ø 41 mm, déb : 120 mm
- Suspensión trasera
- Monoamortisseur à gaz, système UniTrak, déb : 134 mm
Frenos
- Freno delantero
- Freinage 2 disques en pétale Ø 300 mm, étrier 4 pistons
- Freno trasero
- Freinage 1 disque en pétale Ø 220 mm, étrier simple piston
- Neumático delantero
- 120/70-17
- Neumático trasero
- 180/55-17
Dimensiones
- Altura de asiento
- 815.00 mm
- Depósito
- 17.00 L
- Peso
- 191.00 kg
- Peso en seco
- 157.00 kg
- Precio nuevo
- 11 599 €
Presentación
¿Quién dijo que las 600 estaban muertas? En 2010, la ZX-6R aún balance sus 128 caballos a 14.000 revoluciones, una cifra que todavía hace palidecer a bastantes motos más grandes. Con su chasis perimetral de aluminio y un peso anunciado a 191 kg en orden de marcha, esta Ninja no es una blanda, es un arma de crono masivo. Se traga las curvas con una precisión quirúrgica, y su motor de cuatro cilindros es una verdadera máquina de revoluciones: por debajo de 8000 rpm, es pulido, casi sabio, pero al pasar ese punto, se transforma en una furia que tira hasta el limitador con una rabia que te pega al depósito.

Kawasaki sacó el pequeño carton de accesorios para esta serie especial, y francamente, es de lo más serio. La cúpula alta no es solo un adorno estético, ofrece una verdadera ganancia aerodinámica cuando te metes en bola, un detalle que cuenta cuando el velocímetro roza los 270 km/h. El capó de asiento monoplaza, él, envía un mensaje claro: aquí, no hacemos taxi. Es una moto para el atacante solitario, aquel que prefiere la sensación de una rodilla que raspa el asfalto a un pasajero parlanchín. Y luego, está la cereza en el pastel, o mejor dicho, el tubo en el escape: un Akrapovic en carbono. Más ligero, más sonoro, libera algunos caballos fantasma y transforma el ronroneo en un rugido furioso. Es el accesorio que hace pasar la moto del estado de superproducción al de pieza única.
A 11.599 euros, se coloca claramente en lo más alto de los supersport 600. Frente a una Honda CBR600RR o una Yamaha YZF-R6 de la época, juega la carta de la agresividad bruta y del equipamiento serio. La R6 quizá era un poco más afilada en pista pura, la Honda un poco más polivalente, pero la Kawasaki, ella, asume plenamente su papel de pistarda vestida para la carretera. ¿Su defecto? Esta búsqueda absoluta de los altos regímenes puede hacerla un poco exigente en uso urbano o tranquilo. Hay que hacerla cantar para comprenderla, si no, se queda en segundo plano.
Es por lo tanto una máquina para el piloto que busca el compromiso total. No para el principiante, ni para el viajero que cuenta los kilómetros. Es la moto de aquel que ve una curva como un desafío, una línea recta como una oportunidad, y para quien el sonido de un cuatro cilindros a 12.000 rpm es la más bella de las sinfonías. Kawasaki supo, con esta serie especial, endurecer el trazo de una moto ya radical. No hace concesiones, y es precisamente por eso que la queremos.
Información práctica
- La moto est accessible aux permis : A
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