Rendimiento clave
Especificaciones técnicas
- Precio nuevo
- 9 549 € → 9 399 €
Motor
- Cilindrada
- 773 cc
- Potencia
- 48.0 ch @ 7000 tr/min (35.3 kW)
- Par motor
- 62.8 Nm @ 2500 tr/min
- Tipo de motor
- Bicylindre Vertical, 4 temps
- Refrigeración
- par air
- Relación de compresión
- 8.4 : 1
- Diámetro × carrera
- 77 x 83 mm
- Válvulas/cilindro
- 4
- Árbol de levas
- 1 ACT
- Sistema de combustible
- Injection Ø 34 mm
Chasis
- Chasis
- Double berceau acier
- Caja de cambios
- boîte à 5 rapports
- Transmisión final
- Chaîne
- Suspensión delantera
- Fourche téléhydraulique Ø 39 mm, déb : 130 mm
- Suspensión trasera
- 2 amortisseurs latéraux, déb : 105 mm
Frenos
- Freno delantero
- Freinage 1 disque Ø 300 mm, étrier 2 pistons
- Freno trasero
- Freinage tambour Ø 160 mm
- Neumático delantero
- 100/90-19
- Presión delantera
- 2.00 bar
- Neumático trasero
- 130/80-18
- Presión trasera
- 2.25 bar
Dimensiones
- Altura de asiento
- 790.00 mm
- Depósito
- 14.00 L
- Peso
- 216.00 kg
- Precio nuevo
- 9 399 €
Presentación
¿Quién se acuerda de las café racers inglesas de los años 60, esas motos tuneadas por chavales con prisa por ir de un bar a otro más rápido que el vecino? Kawasaki se acuerda muy bien, y con la W 800 Cafe Style cosecha 2013, el fabricante japonés intenta capturar ese espíritu rebelde. Intenta, porque entre el homenaje sincero y el disfraz cosmético, la frontera a veces es delgada.

Sobre el papel, la receta tiene con qué seducir. Encontramos la base sólida de la W 800, su bicilíndrico vertical de 773 cm3 calado a 360 grados, que desarrolla 48 caballos a 7000 rpm. Nada brutal. Pero este motor no juega la carta de la potencia: lo apuesta todo al par, con 62,8 Nm disponibles desde las 2500 rpm. En pocas palabras, empuja fuerte abajo y ofrece una flexibilidad de uso que recuerda a las mecánicas de otro tiempo. La relación de compresión contenida en 8.4:1, el diámetro-carrera de 77 x 83 mm de tipo carrera larga, todo en esta arquitectura respira redondez y disponibilidad antes que rendimiento. La caja de cinco velocidades confirma la orientación: no estamos aquí para rozar los límites, sino para saborear cada marcha engranada con un chasquido franco.
En cuanto al estilo, Kawasaki ha vestido la W 800 con un carenado de cúpula que evoca las carreras en circuitos urbanos de antaño, y un asiento monoplaza con su pequeño respaldo acolchado que huele al cuero envejecido de los pubs londinenses. Los colores juegan la carta del retro asumido y el conjunto desprende una verdadera personalidad en un aparcamiento. Seamos honestos, sin embargo: una auténtica café racer lleva semimanillares, no un manillar alto de roadster. La W 800 Cafe Style sigue siendo ante todo una máquina de paseo que se ha puesto un traje de pistero dominguero. Para lucirse en una terraza, es temible. Para atacar un circuito, habrá que volver otro día.
El chasis de doble cuna en acero, la horquilla telehidráulica de 39 mm y los dos amortiguadores traseros componen un conjunto clásico pero eficaz. La altura de asiento contenida en 790 mm y los 216 kg en orden de marcha hacen que la toma de contacto sea accesible, incluso para complexiones modestas. La frenada, en cambio, merece discusión: un solo disco de 300 mm delante con una pinza de dos pistones, y un tambor de 160 mm detrás. Es coherente con la época que la moto busca evocar, mucho menos con los estándares de seguridad modernos. Frente a una Triumph Bonneville o una Moto Guzzi V7, que ya proponían equipamientos más tranquilizadores en aquella época, Kawasaki hace una apuesta por la autenticidad que se presta a debate. El depósito de 14 litros limita también las escapadas de largo recorrido, aunque el consumo razonable del twin lo compensa parcialmente.
A 9399 euros en 2013, la W 800 Cafe Style se dirigía a los enamorados del bello objeto mecánico, a los urbanos que quieren rodar con estilo sin buscar la adrenalina, y a los motoristas titulares del permiso A2 gracias a sus 48 caballos justo en el límite legal. No pretende rivalizar con las deportivas ni devorar kilómetros de autopista a 171 km/h de velocidad punta teórica. Propone otra cosa: un placer sencillo, un motor que canta afinado, y una silueta que cuenta una historia. A condición de aceptar que esa historia esté novelada.
Información práctica
- La moto est accessible aux permis : A
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