Rendimiento clave
Especificaciones técnicas
Motor
- Cilindrada
- 847 cc
- Potencia
- 115.0 ch @ 10000 tr/min (84.6 kW)
- Par motor
- 87.3 Nm @ 8500 tr/min
- Refrigeración
- liquide
- Relación de compresión
- 11.5 : 1
- Diámetro × carrera
- 78 x 59.1 mm
- Válvulas/cilindro
- 4
- Árbol de levas
- 2 ACT
- Sistema de combustible
- Injection
Chasis
- Chasis
- en aluminium moulé sous pression
- Caja de cambios
- boîte à 6 rapports
- Transmisión final
- Chaîne
- Suspensión delantera
- Fourche téléhydraulique inversée Ø 41 mm, déb : 137 mm
- Suspensión trasera
- Mono-amortisseur, déb : 130 mm
Frenos
- Freno delantero
- Freinage 2 disques Ø 298 mm, fixation radiale, étrier 4 pistons
- Freno trasero
- Freinage 1 disque Ø 245 mm, étrier simple piston
- Neumático delantero
- 120/70-17
- Presión delantera
- 2.50 bar
- Neumático trasero
- 180/55-17
- Presión trasera
- 2.90 bar
Dimensiones
- Altura de asiento
- 830.00 mm
- Depósito
- 14.00 L
- Peso
- 195.00 kg
- Precio nuevo
- 12 599 €
Presentación
Cuando la fiebre de los talleres clandestinos se apodera de un gran constructor, eso da lugar a máquinas como la Yamaha XSR900 Abarth. Imaginen un instante: un roadster con un carácter bien templado, el famoso triple CP3, que se viste con los códigos del café-racer de los años 60, pero inyectando una dosis masiva de testosterona italiana firmada por Abarth. El resultado es una propuesta que no pasa desapercibida, tanto en la calle como en la declaración de impuestos, con un precio rondando los 12.600 euros. El ejercicio es arriesgado, porque hay que seducir tanto al esteta como al pistard que duerme en cada comprador potencial.

En el papel, la receta es seductora. Se toma la base técnica probada de la XSR900, con su motor de tres cilindros de 847 cm3 que desarrolla 115 caballos a 10.000 rpm y un par contundente de 87,3 Nm. Se le añade una estética agresiva: manillar basculado para una posición inclinada, tapa de horquilla en fibra de carbono, escape Akrapovic de titanio y una decoración gris con rayas rojas salpicada del escorpión Abarth. El conjunto irradia un aura de máquina única, casi conceptual, reforzada por la producción limitada a 695 ejemplares. Sin embargo, al acercarse, se siente que el traje a veces es un poco justo. La ausencia de suspensiones de alta gama, un amortiguador estándar donde se esperaría Öhlins, y este manillar “invertido” en lugar de auténticas abrazaderas, dejan un sabor a semi-medida. Es bello, es raro, pero se puede esperar más coherencia técnica para una serie tan ambiciosa.
El público objetivo es claro: el apasionado que quiere una máquina distintiva, capaz de remover el aire con elegancia en carretera sinuosa, sin pretender ir a la pista. El motor CP3, con su carácter explosivo y su ralentí chaloupado, sigue siendo un deleite. Tira con firmeza desde los regímenes medios y su nuevo control de tracción permite canalizar esta energía con más serenidad. Con 195 kg con todos los líquidos y un depósito de 14 litros, no es la más ligera de su categoría, pero su chasis equilibrado ofrece un comportamiento vivo y tranquilizador. Se presenta como rival directa de la Triumph Thruxton R o de la BMW R nineT Racer, máquinas que, ellas sí, asumen plenamente su legado retro-deportivo, a veces con un acabado más logrado.
En definitiva, la Yamaha XSR900 Abarth es una declaración más que una revolución. Demuestra que el neorretromer puede estar diseñado para el rendimiento, pero peca por algunos compromisos que dejan al conocedor con hambre. Es una moto para aquel que busca la exclusividad y un estilo muy definido, dispuesto a aceptar algunas concesiones en el purismo mecánico. Para los demás, la XSR900 estándar, mucho menos cara, sigue siendo un terreno de juego mucho más racional para transformaciones personalizadas. La colaboración con Abarth hace soñar, pero al abrir el capó, todavía se encuentra mucha Yamaha… y quizás no suficiente locura italiana.
Equipamiento de serie
- Assistance au freinage : ABS
Información práctica
- La moto est accessible aux permis : A
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