Rendimiento clave
Especificaciones técnicas
- Altura de asiento
- 740.00 mm → 751.00 mm
- Peso
- 225.00 kg → —
- Precio nuevo
- 8 890 € → 8 390 €
Motor
- Cilindrada
- 865 cc
- Potencia
- 68.0 ch @ 7500 tr/min (50.0 kW)
- Par motor
- 67.7 Nm @ 5800 tr/min
- Tipo de motor
- Bicylindre parallèle, 4 temps
- Refrigeración
- combiné air / huile
- Relación de compresión
- 9.2 : 1
- Diámetro × carrera
- 90 x 68 mm
- Válvulas/cilindro
- 4
- Árbol de levas
- 2 ACT
- Sistema de combustible
- Injection
Chasis
- Chasis
- Double berceau en acier
- Caja de cambios
- boîte à 5 rapports
- Transmisión final
- Chaîne
- Suspensión delantera
- Fourche téléhydraulique Ø 41 mm, déb : 120 mm
- Suspensión trasera
- 2 amortisseurs latéraux, déb : 105 mm
Frenos
- Freno delantero
- Freinage 1 disque Ø 310 mm, étrier 2 pistons
- Freno trasero
- Freinage 1 disque Ø 255 mm, étrier 2 pistons
- Neumático delantero
- 110/70-17
- Neumático trasero
- 130/80-17
Dimensiones
- Altura de asiento
- 751.00 mm
- Depósito
- 16.60 L
- Peso en seco
- 200.00 kg
- Precio nuevo
- 8 390 €
Presentación
¿Qué empuja todavía a motociclistas en 2009 a firmar un cheque de 8 390 euros por una mecánica cuyo principio se remonta a más de medio siglo? La nostalgia, sin duda. Y Triumph lo ha entendido bien. La 865 Bonneville cultiva lo retro con una constancia casi obstinada, entre su pintura bicolor, sus cromados trabajados y ese bicilíndrico paralelo que parece haber atravesado las décadas sin envejecer un ápice. Sobre el papel, uno piensa inmediatamente en la Kawasaki W650, otra máquina del revival, pero la Bonnie juega en una liga ligeramente diferente, con un temperamento más british, más discreto.

El twin de 865 cm3, pasado a inyección en 2008 tras falsos carburadores para no traicionar la estética, entrega 68 caballos a 7 500 rpm y 67,7 Nm de par a 5 800 revoluciones. Nada fulminante, pero no se trata de eso. La arquitectura supercuadrada, con un diámetro de cilindro de 90 mm para una carrera de 68 mm, elimina las vibraciones que cabría esperar de un twin calado a 360 grados. El resultado es un motor sorprendentemente civilizado, casi demasiado educado. Uno busca carácter y encuentra suavidad. La caja de cinco velocidades acompaña esta filosofía sin sobresaltos, el embrague se muestra ligero, y el silencio de funcionamiento sorprende. Solo un leve silbido de la distribución viene a recordar que la mecánica gira efectivamente bajo el depósito de 16,6 litros.
La añada 2009 de la Triumph 865 Bonneville trae su lote de retoques: rueda delantera ahora en 17 pulgadas calzada con un 110/70, llantas de radios sustituidas por llantas de palos, silenciadores tomados de la Thruxton y guardabarros acortados. El estilo gana en carácter, la moto parece menos comedida visualmente. En cuanto al chasis, la doble cuna de acero carga sus 200 kg en seco con cierta agilidad. La maniobrabilidad en ciudad es franca, la estabilidad en carretera resulta tranquilizadora. La horquilla de 41 mm y los dos amortiguadores traseros hacen su trabajo sin pasión, y ahí es donde aprieta el zapato: con solo 105 mm de recorrido en el tren trasero, las irregularidades del asfalto se lo recuerdan rápido a tu espalda. El asiento, plano y firme, no mejora las cosas en trayectos que superan la hora. La frenada, a cargo de un disco de 310 mm delante y uno de 255 mm detrás con pinzas de dos pistones, resulta honesta sin más. Suficiente para los ritmos que la Bonnie propone, insuficiente si uno intenta apretar el paso.
Y quizá ese sea el verdadero tema. La Triumph 865 Bonneville no pretende rivalizar con una Street Triple en un encadenamiento de curvas, ni devorar la autopista como una Tiger. Su velocidad máxima de 170 km/h y su altura de asiento contenida en 751 mm la destinan a un público bien definido: aquel que busca una máquina de paseo, una compañera del domingo por la mañana, un objeto tan agradable de contemplar como de pilotar a ritmo moderado. Los principiantes apreciarán su facilidad de manejo y su carácter indulgente. Los nostálgicos encontrarán en ella el eco de una época pasada, hábilmente modernizada. Cabe señalar además que la estirpe ha sabido declinarse con astucia, como lo demuestra la Triumph 865 Bonneville T100 Steve McQueen 2012, que llevaría el cursor del estilo aún más lejos.
La Bonnie 2009 no es la moto que hace latir el corazón a 8 000 revoluciones. Es la que te hace sonreír a 4 000, en tercera, por una carretera comarcal bordeada de plátanos. Una moto sincera, limitada pero entrañable, que asume plenamente no querer hacerlo todo. Y en un mundo donde cada fabricante promete la luna, esa honestidad tiene algo de refrescante.
Información práctica
- La moto est accessible aux permis : A
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