Rendimiento clave
Especificaciones técnicas
- Potencia
- — → 120.0 ch (87.6 kW)
- Sistema de combustible
- Injection → Injection. ESPFI
- Transmisión final
- — → Belt (final drive)
Motor
- Cilindrada
- 1250 cc
- Potencia
- 120.0 ch (87.6 kW)
- Par motor
- 115.0 Nm @ 7000 tr/min
- Tipo de motor
- V2, four-stroke
- Refrigeración
- Liquid
- Diámetro × carrera
- 105.0 x 72.0 mm (4.1 x 2.8 inches)
- Sistema de combustible
- Injection. ESPFI
- Distribución
- Double Overhead Cams/Twin Cam (DOHC)
- Arranque
- Electric
Chasis
- Transmisión final
- Belt (final drive)
- Suspensión delantera
- Telescopic fork
- Suspensión trasera
- Dual shocks
Frenos
- Freno delantero
- Double disc
- Freno trasero
- Single disc
Presentación
Cuando el V2 Harley-Davidson Evolution abandona la cadena de Milwaukee para llegar a manos de un artesano, se puede esperar casi cualquier cosa. Travertson Motorcycles, un taller estadounidense especializado en reconfiguraciones radicales, ha llevado el concepto a su paroxismo con esta VR-2. Aquí, el motor ya no es un simple elemento del chasis; se convierte en el chasis mismo, un bloque motor-portador alrededor del cual todo el edificio técnico se articula. Una visión arquitectónica que desafía las convenciones.

El V2 de 1250 cm³, con su generoso diámetro de 105 mm, es el punto de partida indiscutible. Travertson lo despoja, lo modifica y lo retune para extraerle 120 caballos de fuerza y 115 Nm de par, disponible bastante pronto a 7000 rpm. La lubricación y el refrigerado líquido son revisados para soportar esta nueva vida, mientras que la inyección electrónica ESPFI es recalibrada. Ya no es el ronroneo pachidermico de origen, sino una mecánica más afilada, lista para responder sin demora. La transmisión final por correa, elección clásica en este tipo de custom, asegura la conexión con la rueda trasera en un silencio relativo.
La suspensión trasera de doble amortiguador y la horquilla telescópica tradicional en el frente parecen casi anacrónicas en una construcción de este tipo. Es todo el espíritu de la máquina: mezclar una arquitectura ultramoderna, casi conceptual, con soluciones probadas. El frenado, con su doble disco en el frente y su mono-disco en el trasero, se inscribe en esta misma lógica de rendimiento bruto y eficaz. No hay lugar para la electrónica intrusiva o las ayudas a la conducción; la VR-2 exige una colaboración total con su piloto.
Esta moto no dialoga con una BMW R nineT o una Ducati Monster. Existe fuera de la grilla de lectura habitual. Su público es el de los coleccionistas avezados y los estetas del metal, aquellos que ven en una mecánica una escultura cinética. El precio, forzosamente elevado para una pieza única o construida en serie muy limitada, es la admisión a un club muy cerrado. Rodar sobre una Travertson VR-2, es pilotar una idea fija, una interpretación extrema de la filosofía custom donde cada perno cuenta una obsesión.
Opiniones y comentarios
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