Rendimiento clave
Especificaciones técnicas
Motor
- Cilindrada
- 250 cc
- Potencia
- 45.0 ch (33.1 kW)
- Tipo de motor
- Single cylinder, four-stroke
- Refrigeración
- Liquid
- Relación de compresión
- 14.0:1
- Diámetro × carrera
- 78.0 x 52.3 mm (3.1 x 2.1 inches)
- Válvulas/cilindro
- 4
- Árbol de levas
- 2 ACT
- Sistema de combustible
- Injection Ø 44 mm
- Distribución
- Double Overhead Cams/Twin Cam (DOHC)
- Encendido
- Keihin EMS
- Arranque
- Electric
Chasis
- Chasis
- 25CrMo4 steel central-tube frame
- Caja de cambios
- 5-speed
- Transmisión final
- Chain (final drive)
- Embrague
- Wet multi-disc clutch / hydraulically operated
- Suspensión delantera
- WP-USD, AER 48, Ø 48 mm
- Suspensión trasera
- WP shock absorber with linkage
- Recorrido rueda delantera
- 310 mm (12.2 inches)
- Recorrido rueda trasera
- 300 mm (11.8 inches)
Frenos
- Freno delantero
- Single disc. Brake calipers on floating bearings
- Freno trasero
- Single disc. Brake calipers on floating bearings
Dimensiones
- Altura de asiento
- 960.00 mm
- Distancia entre ejes
- 1485.00 mm
- Despeje del suelo
- 370.00 mm
- Depósito
- 7.00 L
- Peso en seco
- 99.00 kg
- Precio nuevo
- 9 300 €
Presentación
Noventa y nueve kilos en seco, 45 caballos extraídos de un monocilíndrico de 249,9 cm³ que sube sin dudar hasta las 14 000 revoluciones por minuto: la KTM 250 SX-F 2019 no juega en la misma liga que sus rivales japonesas. Yamaha, Honda y Husqvarna llevan años peleando en este segmento, pero la austriaca ha elegido una filosofía diferente, la del peso mínimo combinado con una densidad de potencia que pocas 250 cuatro tiempos pueden reivindicar. El resultado cuesta 9 300 euros, lo que sigue siendo el precio de una máquina de competición pura, sin concesiones para la carretera.

Lo que distingue a este motor del resto es su construcción en torno a una centralización de masas llevada al extremo. El bloque pesa apenas 25,9 kg con el arranque incluido, una cifra que refleja el cuidado puesto en la fundición a alta presión de los cárteres. El cigüeñal ha sido rigidizado mediante casquillos montados a presión en el muñón, una solución que amplía los intervalos de mantenimiento y permite esos regímenes elevados sin que la mecánica sufra. El diámetro de 78 mm con una carrera de 52,3 mm favorece un motor de alto régimen, nervioso desde la apertura del gas, con una relación de compresión de 14:1 que no tolera combustibles de baja calidad. La culata DACT recibe válvulas de titanio accionadas por balancines con recubrimiento DLC, un detalle de motor de competición que reduce la fricción a regímenes extremos.
La inyección Keihin con su cuerpo de 44 mm y su ECU reprogramada para 2019 gestiona dos cartografías accesibles mediante un selector en el manillar. Además, ese mismo selector controla el control de tracción y el launch control, dos funciones que habrían parecido futuristas en un motocross hace diez años. El launch control se combina ahora con el control de tracción para limitar el patinaje en la salida, una ventaja tangible en terreno blando. El horquilla WP AER 48 de 48 mm, con su muelle de aire ajustable mediante una simple válvula, asociada a un amortiguador WP de biela, ofrece 370 mm de recorrido. La geometría se apoya en una distancia entre ejes de 1 485 mm y un chasis de acero cromo-molibdeno 25CrMo4 hidroformado, cuya rigidez ha sido ajustada para absorber mejor las pistas caóticas sin perder precisión en la trazada. Los radiadores se han bajado 12 mm respecto al modelo anterior, lo que contribuye a descender el centro de gravedad, perceptible de inmediato en los cambios de apoyo.
La KTM 250 SX-F de ocasión se negocia hoy a precios atractivos, y las versiones 2019 y 2020 comparten una base mecánica muy similar. Quienes busquen una KTM 250 SX-F 2021 o la KTM 250 SX-F Factory Edition 2021 encontrarán evoluciones de detalle en las suspensiones y la electrónica, pero la arquitectura fundamental sigue siendo la misma. Lo que cambia poco de un año a otro es el posicionamiento claro de esta moto: está dirigida al piloto competidor, amateur de alto nivel o profesional, capaz de aprovechar una altura de asiento de 960 mm y una potencia que exige respeto. No es una máquina para empezar, sino para progresar rápido y acabar en el podio. El embrague DS de muelle de diafragma y mando hidráulico Brembo reduce el esfuerzo en la mano izquierda al final de la manga, un detalle que importa cuando la fatiga hace acto de presencia. El arranque Mitsuba alimentado por una batería de litio de 2 Ah resuelve definitivamente la cuestión de los rearranques tras una caída. En este segmento, la competencia aún tiene trabajo por hacer para alcanzar este nivel de acabado e integración técnica.
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