Rendimiento clave
Especificaciones técnicas
Motor
- Cilindrada
- 936 cc
- Potencia
- 75.0 ch @ 7200 tr/min (55.2 kW)
- Par motor
- 78.5 Nm @ 6000 tr/min
- Tipo de motor
- Bicylindre en V transversal à 90°, 4 temps
- Refrigeración
- par air
- Relación de compresión
- 10 : 1
- Diámetro × carrera
- 95 x 66 mm
- Válvulas/cilindro
- 2
- Árbol de levas
- 1 ACT
- Sistema de combustible
- Injection Ø 40 mm
Chasis
- Chasis
- Double berceau tubulaire en acier
- Caja de cambios
- boîte à 6 rapports
- Transmisión final
- Cardan
- Suspensión delantera
- Fourche téléhydraulique Ø 45 mm, déb : 140 mm
- Suspensión trasera
- Mono-amortisseur, déb : 120 mm
Frenos
- Freno delantero
- Freinage 1 disque Ø 320 mm, étrier 2 pistons
- Freno trasero
- Freinage 1 disque Ø 282 mm, étrier 2 pistons
- Neumático delantero
- 120/70-18
- Neumático trasero
- 180/55-17
Dimensiones
- Altura de asiento
- 730.00 mm
- Depósito
- 19.00 L
- Peso en seco
- 224.00 kg
- Precio nuevo
- 10 999 €
Presentación
Imaginad un lago alpino, riberas sombreadas por villas patricias, y en algún lugar entre Milán y la frontera suiza, una localidad que durante mucho tiempo sirvió de refugio a la burguesía lombarda. Es ahí donde Mandello del Lario encontró el nombre de su custom más ambiciosa de principios de la década de 2010. La Bellagio representa esa distancia deliberada con la soñolienta tradición de la California —un modelo que había atravesado tres décadas sin cuestionarse demasiado— y algo más tenso, más urbano, casi insolente. Guzzi buscaba una nueva clientela, más joven, más impaciente. La 940 Luxury de 2014 es el resultado de esa ambición.

El primer contacto con la máquina confirma la ruptura estilística. El bicilíndrico en V a 90 grados apunta sus cilindros transversalmente, como siempre en Guzzi, pero el acabado juega con líneas compactas y una combinación de dos colores que contrasta con los tonos uniformes de la gama clásica. Los dos escapes, rematados con salidas multiperforadas, aportan al conjunto una ligera tensión agresiva que la California nunca había reivindicado. El asiento rebajado a 730 mm desde 2012 hace la máquina accesible a una complexión media sin sacrificar la prestancia. Con 224 kg en seco, la Bellagio no es precisamente ligera, pero la centralización de masas y el nuevo chasis de doble cuna tubular de acero —más compacto que sus predecesores— equilibran bien el conjunto tanto en parado como en marcha.
Bajo esa carrocería, el motor de 935 cc con dos válvulas por cilindro y refrigeración por aire es una declaración de principios. Algunos dirán que es pasadismo; otros, y yo me cuento entre ellos, verán en ello una honestidad mecánica poco común. El motor entrega 75 caballos a 7 200 rpm y un par de 78,5 Nm disponible desde las 6 000 rpm, pero estas cifras no cuentan gran cosa. Lo que importa es la textura. El V-twin Guzzi no seduce por sus valores absolutos, seduce por las sensaciones: una subida de régimen que gruñe, una respuesta a medio gas que empuja con convicción, una transmisión por cardán que filtra las sacudidas sin esterilizar las sensaciones. Frente a una Harley-Davidson Sportster 883 o una Triumph Bonneville T100 de la misma época, la Bellagio juega en otro terreno filosófico. Menos fluida que la Triumph, más refinada que la Harley, ocupa un territorio singular.
La dotación técnica de esta versión Luxury va más allá de lo cosmético. La horquilla telehidráulica de 45 mm de diámetro, el sistema de frenado Brembo con discos de 320 mm en el frontal y 282 mm en la trasera, y la caja de seis velocidades acoplada al cardán C.A.RC conforman un conjunto serio para una custom de vocación turística. La instrumentación combina visualización analógica y ventana digital, un compromiso retro-moderno que no desentona. La capacidad del depósito de 19 litros y un consumo razonable para la cilindrada permiten plantearse etapas largas sin ansiedad. La velocidad máxima anunciada de 200 km/h es alcanzable, pero claramente no es la vocación del personaje.
A 10 999 euros, la Bellagio Luxury se dirige a un piloto experimentado que ya ha superado la etapa de la custom pura y dura aparcada delante de un café, y que busca un compañero de ruta con carácter sin arruinarse en mantenimiento. No es una moto para principiantes, ni para quienes quieren impresionar con cifras. Es una moto para quienes saben por qué ruedan, y que prefieren una máquina con una personalidad definida a un producto bien calibrado para agradar al mayor número posible. La Bellagio no pretende convencer a todo el mundo. Es precisamente eso lo que la hace interesante.
Información práctica
- La moto est accessible aux permis : A
Opiniones y comentarios
Aún no hay opiniones. ¡Sé el primero en compartir la tuya!