Rendimiento clave
Especificaciones técnicas
- Potencia
- 42.0 ch (30.9 kW) → 40.0 ch (29.4 kW)
- Sistema de combustible
- Carburettor. Keihin PWK38S → Carburettor. Mikuni TMX 38
- Encendido
- Digital CDI → CDI
- Chasis
- Aluminum semi-double cradle → Semi-double cradle aluminium frame
- Altura de asiento
- 39.00 mm → 975.00 mm
- Distancia entre ejes
- 1445.00 mm → 1443.00 mm
- Anchura
- 826.00 mm → 828.00 mm
- Depósito
- 6.81 L → 8.00 L
- Peso
- 94.80 kg → 93.90 kg
- Precio nuevo
- 7 999 € → 7 499 €
Motor
- Cilindrada
- 125 cc
- Potencia
- 40.0 ch (29.4 kW)
- Tipo de motor
- Single cylinder, two-stroke
- Refrigeración
- Liquid
- Relación de compresión
- 10.7:1
- Diámetro × carrera
- 54.0 x 54.5 mm (2.1 x 2.1 inches)
- Sistema de combustible
- Carburettor. Mikuni TMX 38
- Lubricación
- Premix
- Encendido
- CDI
- Arranque
- Kick
Chasis
- Chasis
- Semi-double cradle aluminium frame
- Caja de cambios
- 6-speed
- Transmisión final
- Chain (final drive)
- Embrague
- Multiplate wet clutch
- Suspensión delantera
- KYB® Speed-Sensitive System inverted fork; fully adjustable
- Suspensión trasera
- KYB® single shock; fully adjustable
- Recorrido rueda delantera
- 300 mm (11.8 inches)
- Recorrido rueda trasera
- 315 mm (12.4 inches)
Frenos
- Freno delantero
- Single disc. Hydraulic.
- Freno trasero
- Single disc. Hydraulic.
- Neumático delantero
- 80/100-21
- Neumático trasero
- 100/90-19
Dimensiones
- Altura de asiento
- 975.00 mm
- Distancia entre ejes
- 1443.00 mm
- Despeje del suelo
- 366.00 mm
- Longitud
- 2136.00 mm
- Anchura
- 828.00 mm
- Altura
- 1295.00 mm
- Depósito
- 8.00 L
- Peso
- 93.90 kg
- Precio nuevo
- 7 499 €
Presentación
¿Sigue habiendo espacio para una 125 de pura competición, una de verdad, que huela a aceite de ricino y cuyo sonido te revienta los tímpanos? La Yamaha YZ125, ella, nunca se ha hecho esa pregunta. Está ahí, inalterada en lo esencial desde su última gran actualización en 2015, y es casi una provocación en un mundo donde todo evoluciona a marchas forzadas. A 7499 euros, no se compra un mero adorno, sino una herramienta de formación y de competición. Es la moto de cross 125cc más potente jamás producida por el fabricante japonés, un título que defiende con una arrogancia tranquila.

Pongamos las cosas sencillas. Con sus 93,9 kilos completamente llena y sus 40 caballos de un dos tiempos rugiente, la YZ125 no es una moto, es un proyectil. No tiene velocímetro, y con razón: su velocidad máxima, alrededor de 110 km/h, importa menos que la violencia con la que llega a ella. Este motor, un monocilíndrico de 125 cm3 alimentado por un carburador de 38 mm y pilotado por el famoso YPVS, exige al piloto. Hay que hacerlo cantar, mantenerlo en las revoluciones, y la recompensa es una aceleración contundente que humilla a muchos cuatro tiempos más grandes. Es la escuela de la rigurosidad. Para un joven piloto que aspira a la competición, es el paso obligatorio, la mejor manera de forjarse antes de subirse a una YZ250F.
Mírala. Su porte afilado, sus gráficos Speed Block azules y negros, es seriedad. Ahora comparte el ADN estilístico de las YZ-F, con un guardabarros delantero agresivo y unos flancos esculpidos. Pero el verdadero genio está bajo esta carrocería. El chasis de aluminio de doble cuna semiperimetral, de una rigidez calculada, es el marco de una mecánica de precisión. Las suspensiones KYB, heredadas de los modelos de cuatro tiempos, son totalmente ajustables y ofrecen un comportamiento ejemplar en terrenos irregulares. El freno delantero, que pasó a 270 mm en 2017, muerde con una autoridad que inspira confianza en las frenadas tardías. Es una máquina homogénea, donde cada componente, desde los anchos reposapiés tipo YZ-F a los neumáticos Dunlop de última generación, hablan el mismo idioma: la eficacia.

Entonces, ¿para quién? Claramente no para el paseante del domingo. ¿Está homologada la Yamaha YZ125? No, y eso es todo el interés. Es un arma de circuito, diseñada para el motocross puro. Se dirige al adolescente ambicioso, al joven adulto que quiere iniciarse en el dos tiempos sin concesiones, o al veterano que busca sensaciones brutas. Frente a una KTM 125 SX, tan ligera y nerviosa, la elección se convierte en una cuestión de sensaciones. La Yamaha apuesta por un paquete ultra equilibrado y una fiabilidad probada, donde la austriaca puede parecer más radical. En cuanto al mantenimiento, el universo está bien conocido: sitios web como CMSNL ofrecen un catálogo exhaustivo de piezas, incluso para los antepasados. El valor de una Yamaha YZ125 de 1993, por ejemplo, ronda los 2700 $ para un ejemplar en buen estado, prueba de la perdurabilidad de estos modelos.

En definitiva, esta YZ125 es una anacronismo magnífico. En la era de todo eléctrico y los motores asépticos, mantiene la llama del dos tiempos con una convicción desarmante. No hace concesiones, no busca complacer a todo el mundo. Exige todo a su piloto y le devuelve con creces en sensaciones puras. No es una moto fácil, pero para aquellos que comprenden su lenguaje, sigue siendo una referencia imbatible, una lección de mecánica y de pilotaje sobre dos ruedas.
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