Rendimiento clave
Especificaciones técnicas
Motor
- Cilindrada
- 955 cc
- Potencia
- 110.0 ch @ 9200 tr/min (80.9 kW)
- Par motor
- 93.2 Nm @ 5800 tr/min
- Refrigeración
- liquide
- Relación de compresión
- 11.2 : 1
- Diámetro × carrera
- 79 x 65 mm
- Válvulas/cilindro
- 4
- Árbol de levas
- 2 ACT
- Sistema de combustible
- Injection
Chasis
- Chasis
- Périmétrique multitubulaire en alu
- Caja de cambios
- boîte à 6 rapports
- Transmisión final
- Chaîne
- Suspensión delantera
- Fourche téléhydraulique Ø 45 mm, déb : 120 mm
- Suspensión trasera
- Mono-amortisseur, déb : 140 mm
Frenos
- Freno delantero
- Freinage 2 disques Ø 320 mm, étrier 4 pistons
- Freno trasero
- Freinage 1 disque Ø 220 mm, étrier 2 pistons
- Neumático delantero
- 120/70-17
- Presión delantera
- 2.50 bar
- Neumático trasero
- 190/50-17
- Presión trasera
- 2.90 bar
Dimensiones
- Altura de asiento
- 800.00 mm
- Tipo de asiento
- Selle biplaces
- Depósito
- 18.00 L
- Peso
- 217.00 kg
- Peso en seco
- 196.00 kg
- Precio nuevo
- 11 500 €
Presentación
¿Qué empujaba a un motero en el cambio de milenio a elegir una inglesa en lugar de una japonesa sobrealimentada? La respuesta cabe en tres cilindros, 955 cm3 y una buena dosis de carácter. La Triumph 955i Speed Triple del año 2000 nunca buscó gustarle a todo el mundo. Eligió su bando, el de los roadsters agresivos, las máquinas que gruñen al ralentí y muerden desde el medio régimen.

Su tres cilindros con inyección desarrolla 110 caballos a 9200 rpm, con un par motor de 93,2 Nm disponible desde las 5800 vueltas. Sobre el papel, nada descomunal frente a una Suzuki GSX-R o una Kawasaki Z1000. Pero el tricilíndrico interpreta una partitura que los cuatro en línea desconocen. El empuje es redondo, carnoso, sin baches ni tirones. Por debajo de las 4000 vueltas, el motor acepta arrastrarse por la ciudad sin rechistar. Pasadas las 6000, cambia de voz y tira hasta la zona roja con una rabia muy rock'n'roll. Este bloque de 12 válvulas, con un diámetro de 79 mm y una carrera de 65 mm, privilegia la subida de régimen. La relación de compresión de 11,2:1 confirma la vocación deportiva de la máquina. La caja de seis velocidades cumple su trabajo sin genialidad particular, pero la transmisión por cadena sigue siendo una elección lógica para encajar la potencia.
En cuanto al chasis, el bastidor perimetral multitubular de aluminio firma la identidad visual de Triumph. Este entramado visto le da a la Speed Triple una presencia que nadie confunde con la competencia. Y no se trata solo de estilo. La rigidez del bastidor contiene perfectamente los 110 caballos, incluso cuando el piloto decide atacar una carretera secundaria sinuosa. El basculante monobrazo, heredado de la estirpe T595, aporta un toque de distinción y realza la llanta trasera calzada en 190/50-17. La horquilla telehidráulica de 45 mm y el monoamortiguador ofrecen un recorrido de 120 y 140 mm respectivamente. El ajuste es firme, muy firme. En carreteras deterioradas, la espalda lo paga. Las salidas largas exigen o un buen osteópata o una visita al preparador para ablandar el conjunto. Es el precio a pagar por un comportamiento en carretera que haría palidecer a ciertas deportivas carenadas. Con 217 kg en orden de marcha y un asiento a 800 mm, la Triumph 955i Speed Triple sigue siendo accesible, incluso para estaturas medias.
El frenado delantero hace honor a la categoría. Dos discos de 320 mm pinzados por pinzas de cuatro pistones ofrecen una potencia y una dosificación convincentes. El freno trasero, en cambio, decepciona francamente. Su disco único de 220 mm carece de mordiente y de progresividad, un defecto recurrente en esta generación que Triumph no corrigió hasta los modelos posteriores, en particular en la Triumph 955i Speed Triple 2004 y 2005. Es un punto a revisar en una Triumph 955i Speed Triple de segunda mano, ya que las pastillas traseras suelen estar descuidadas por propietarios que prácticamente solo usan el freno delantero.
Propuesta a 11 500 euros en 2000, la Speed Triple se posicionaba frente a la Ducati Monster 900 y la KTM Super Duke primera generación. Menos exótica que la italiana, más civilizada que la austriaca, ocupaba un nicho singular. El del roadster nervioso con verdadera personalidad, capaz de rodar a diario sin convertir cada trayecto en una prueba de resistencia. Se dirige a pilotos que ya llevan unas cuantas temporadas con los guantes puestos, que quieren carácter sin las exigencias de una deportiva pura. El manillar elevado proporciona una posición natural y un plus de agilidad bienvenido tanto en ciudad como en carretera. Hoy, una prueba de la Triumph 955i Speed Triple confirma lo que los propietarios repiten desde hace veinte años. Esta moto tiene temperamento, uno de verdad, no el que se inventa en los folletos comerciales. Araña, seduce y nunca se disculpa por ser lo que es.
Información práctica
- La moto est accessible aux permis : A
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