Rendimiento clave
Especificaciones técnicas
Motor
- Cilindrada
- 996 cc
- Potencia
- 120.0 ch @ 9200 tr/min (88.3 kW)
- Par motor
- 98.1 Nm @ 7000 tr/min
- Tipo de motor
- Bicylindre en V, 4 temps
- Refrigeración
- liquide
- Relación de compresión
- 11.3:1
- Diámetro × carrera
- 98 x 66 mm
- Válvulas/cilindro
- 4
- Árbol de levas
- 2 ACT
- Sistema de combustible
- Injection Ø 52 mm
Chasis
- Chasis
- multitubulaire en alu
- Caja de cambios
- boîte à 6 rapports
- Transmisión final
- Chaîne
- Suspensión delantera
- Fourche téléhydraulique Ø 46 mm, déb : 120 mm
- Suspensión trasera
- Mono-amortisseur, déb : 130 mm
Frenos
- Freno delantero
- Freinage 2 disques Ø 310 mm, étrier 4 pistons
- Freno trasero
- Freinage 1 disque Ø 220 mm, étrier simple piston
- Neumático delantero
- 120/70-17
- Presión delantera
- 2.50 bar
- Neumático trasero
- 180/55-17
- Presión trasera
- 2.50 bar
Dimensiones
- Altura de asiento
- 800.00 mm
- Depósito
- 17.00 L
- Peso en seco
- 189.00 kg
- Precio nuevo
- 9 499 €
Presentación
On ha todos conocido esa época en la que el mundo de los bicilíndricos deportivos japoneses era un campo de batalla. De un lado, la Honda VTR 1000 Firestorm, robusta y estable. Del otro, la sulfurosa Suzuki TL 1000 S, una salvajuna con un carácter explosivo y unos guidonnages legendarios que durante mucho tiempo salpicaron su reputación. En medio de este duelo, Suzuki hizo una apuesta audaz con la SV 650, un twin accesible y carismático que conquistó los corazones. Pero en la sombra, una pregunta quemaba: ¿y si hiciéramos lo mismo, pero en más grande? La respuesta es la Suzuki SVS 1000 de 2003, una máquina que intenta canalizar la furia de la vieja TL en un marco más civilizado.

A primera vista, la SVS 1000 asume un diseño anguloso, lejos de las redondeces de su pequeña hermana. Se levanta, orgullosa, con una silla a 80 cm que puede intimidar a los de menor estatura. Se monta en ella como en una deportiva de los años 90, una sensación extraña para un roadster. El tablero de instrumentos es depurado, pero la ausencia de indicador de combustible sigue siendo una curiosidad irritante. Luego se lanza el motor. Ese sonido, ese rodamiento profundo y pulsado, es una herencia directa del V2 de la TL, una promesa de temperamento. Y en la carretera, cumple su palabra. Los 120 caballos de potencia y los 98 Nm de par se liberan con una generosidad brutal, típica de un twin de gran cilindrada. La aceleración es franca, carnosa, menos histérica que la de la antigua TLS, pero aún así tan disfrutable. Traga los marchas con una flexibilidad que la hace muy accesible, aunque se siente que prefiere las recuperaciones musculosas a los regímenes estratosféricos.
Pero donde está el problema es en su comportamiento dinámico. La horquilla de 46 mm y el monoamortiguador son firmes, muy firmes, diseñados para la carretera lisa. Tan pronto como el asfalto se hace sinuoso, un detalle molesta: el amortiguador de dirección opone una pequeña resistencia al compromiso, una sensación fugaz pero recurrente que aligera los primeros apoyos. Se acostumbra, por supuesto, y esto aporta cierta estabilidad a alta velocidad, pero recuerda que no se trata de una pura deportiva. El frenado, en cambio, es una excelente sorpresa. Los dos discos delanteros de 310 mm muerden con una ferocidad digna de una Kawasaki Z1000 de la época, ofreciendo un poder de parada impresionante que inspira confianza.

Entonces, ¿para quién está hecha esta SVS 1000? Para el viajero que busca las sensaciones de un gran bicilíndrico sin los excesos de una deportiva radical. Es más fácil de vivir en el día a día que una Honda VTR, menos impredecible que una TL-S, pero exige algunas concesiones en el confort y la vivacidad en curvas cerradas. Su precio nuevo era de 9499 euros, un posicionamiento claramente en la carrera frente a la competencia. Hoy en día, el **precio de una Suzuki SVS 1000 de segunda mano** varía mucho según su estado, a menudo entre 2500 y 4000 euros, lo que la convierte en una opción interesante para un twin de carácter. En cuanto **al consumo de la Suzuki SVS 1000**, cuenta entre 6 y 7 litros cada cien en uso mixto, una cifra razonable para una máquina de esta envergadura.

Finalmente, la gorda SV no es la bestia de escena que podríamos haber esperado. Ha cambiado una parte de locura contra una forma de madurez. No le deslumbra en cinco minutos, pero le seduce por su franqueza mecánica y su par omnipresente. Es una compañera de ruta sólida y apasionante, que prueba que el encanto de un gran V2 japonés también puede residir en su relativa contención.
Información práctica
- La moto est accessible aux permis : A
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