Rendimiento clave
Especificaciones técnicas
Sin diferencias de specs entre estos dos años.
Motor
- Cilindrada
- 996 cc
- Potencia
- 120.0 ch @ 9200 tr/min (88.3 kW)
- Par motor
- 98.1 Nm @ 7000 tr/min
- Tipo de motor
- Bicylindre en V, 4 temps
- Refrigeración
- liquide
- Relación de compresión
- 11.3:1
- Diámetro × carrera
- 98 x 66 mm
- Válvulas/cilindro
- 4
- Árbol de levas
- 2 ACT
- Sistema de combustible
- Injection Ø 52 mm
Chasis
- Chasis
- multitubulaire en alu
- Caja de cambios
- boîte à 6 rapports
- Transmisión final
- Chaîne
- Suspensión delantera
- Fourche téléhydraulique Ø 46 mm, déb : 120 mm
- Suspensión trasera
- Mono-amortisseur, déb : 130 mm
Frenos
- Freno delantero
- Freinage 2 disques Ø 310 mm, étrier 4 pistons
- Freno trasero
- Freinage 1 disque Ø 220 mm, étrier simple piston
- Neumático delantero
- 120/70-17
- Presión delantera
- 2.50 bar
- Neumático trasero
- 180/55-17
- Presión trasera
- 2.50 bar
Dimensiones
- Altura de asiento
- 800.00 mm
- Depósito
- 17.00 L
- Peso en seco
- 189.00 kg
- Precio nuevo
- 9 499 €
Presentación
Motorcycle: Suzuki SVS 1000 (2007)

¿Recuerdas aquella época en la que cada fabricante tenía su bicilíndrico de gran cilindrada y carácter para hacer temblar las muñecas? Suzuki, con su SV 650, ya había marcado a la industria por su accesibilidad y temperamento. Pero en la sombra, los apasionados exigían más, mucho más. Querían la furia del V2 de la mítica TL 1000 S, pero sin sus demonios. En 2007, la respuesta llegó: la Suzuki SVS 1000. No es una simple evolución, es una declaración de intenciones, una apuesta audaz. Con sus 120 caballos de potencia y sus 98 Nm de par motor extraídos de un bicilíndrico en V de 996 cm3, la promesa es clara: ofrecer las sensaciones brutas de un bicilíndrico de gran cilindrada, todo para un precio nuevo que entonces rozaba los 9500 euros. Una propuesta que, incluso hoy, plantea interrogantes sobre el lugar de una máquina como esta.
A primera vista, la SVS 1000 desconcierta. Se acabó la redondez sensual de la 650, dando paso a un diseño anguloso, casi tallado a la serra. Es fina, ligera sobre el papel con sus 189 kg en seco, pero alta. Un asiento a 80 cm te instala en una posición alta, a medio camino entre la deportiva y la roadster, que requiere un tiempo de adaptación. Una vez en la silla, comienza el ritual. Un giro de arranque y el V2 se despierta con ese ronroneo granoso, ese plop-plop característico que es una herencia directa, y bien atemperada, del motor de la TL. Es ahí donde opera el encanto. La bestia es potente, ciertamente, con una respuesta franca y una aceleración que te pega al respaldo, pero ha perdido la salvaje nerviosidad de su predecesora. El par motor es omnipresente, la curva de potencia lineal, haciendo de este motor un compañero de ruta tan flexible como brutal cuando se le solicita. Estamos lejos de la histeria, estamos en el placer dominado, accesible incluso sin ser un as del manillar.

Sin embargo, la carretera recuerda que estamos ante una máquina con un carácter bien marcado. La parte ciclo, con su cuadro multitubular de aluminio y su horquilla de 46 mm, es globalmente competente y ágil. Pero impone su carácter. El amortiguador de dirección, una herencia controvertida, se hace sentir por una ligera resistencia al compromiso, un pequeño clic mental en cada primera curva seria. Se acostumbra uno, e incluso se convierte en un aliado cuando el ritmo se acelera y la horquilla busca liberarse. El verdadero golpe de maestro es el frenado. Los dos discos de 310 mm en la parte delantera, mordidos por pinzas de cuatro pistones, ofrecen una potencia y una sensación dignas de las mejores deportivas de la época. Una presión firme y la deceleración es tan violenta como eficaz, capaz de pegarte al depósito si no estás preparado.

Entonces, ¿para quién corre esta SVS 1000? Ciertamente no para un principiante, intimidado por su altura y su potencia disponible. Es la montura ideal del viajero exigente, de aquel que busca más que un simple medio de transporte, sino una experiencia sensorial. Un piloto que aprecia la franqueza mecánica de un bicilíndrico de gran cilindrada, su simplicidad y su sonido grave, sin querer gestionar los cambios de humor de una máquina de carreras. Hoy en día, el mercado de ocasión es el terreno de caza privilegiado para encontrar esta joya. La cuestión del **precio de una Suzuki SVS 1000 de segunda mano** se plantea, con modelos a menudo bien mantenidos que ofrecen una relación sensaciones/costo imbatible. Un punto de vigilancia sin embargo para el futuro comprador: habrá que informarse sobre **el consumo de la Suzuki SVS 1000**, porque con su depósito de 17 litros y un motor tan generoso, las paradas en la gasolinera pueden ser más frecuentes si se utiliza generosamente el acelerador.
Finalmente, la SVS 1000 no tuvo el éxito fulgurante de su pequeña hermana. Es demasiado singular, demasiado aparte. No brilla por su perfección clínica, sino por su alma. No busca imitar a los cuatro cilindros fluidos; asume plenamente su identidad de bicilíndrico carismático, potente y atractivo. Es una moto que se merece, que se descubre con el tiempo, y que, una vez domada, ofrece un placer de conducción profundo y singular. Un ovni que, con el recaído, se ha convertido en una moto con carácter en el sentido noble del término.
Información práctica
- La moto est accessible aux permis : A
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