Rendimiento clave
Especificaciones técnicas
Motor
- Cilindrada
- 749 cc
- Potencia
- 150.0 ch @ 13200 tr/min (110.3 kW)
- Par motor
- 86.2 Nm @ 11200 tr/min
- Tipo de motor
- 4 cylindres en ligne, 4 temps
- Refrigeración
- liquide
- Relación de compresión
- 12.5:1
- Diámetro × carrera
- 70 x 48.7 mm
- Válvulas/cilindro
- 4
- Árbol de levas
- 2 ACT
- Sistema de combustible
- Injection
Chasis
- Chasis
- périmétrique double poutre alu
- Caja de cambios
- boîte à 6 rapports
- Transmisión final
- Chaîne
- Suspensión delantera
- Fourche téléhydraulique inversée Ø 41 mm, déb : 120 mm
- Suspensión trasera
- Mono-amortisseur, déb : 135 mm
Frenos
- Freno delantero
- Freinage 2 disques Ø 310 mm, fixation radiale, étrier 4 pistons
- Freno trasero
- Freinage 1 disque Ø 220 mm, étrier 2 pistons
- Neumático delantero
- 120/70-17
- Neumático trasero
- 180/55-17
Dimensiones
- Altura de asiento
- 810.00 mm
- Depósito
- 17.00 L
- Peso en seco
- 163.00 kg
- Precio nuevo
- 12 500 €
Presentación
¿Qué lleva a Suzuki a vestir su GSX-R 750 con los colores del Tourist Trophy en 2007? Sin duda, la voluntad de recordar que esta cilindrada ha escrito algunas de las páginas más brillantes del motociclismo deportivo. La 750 es el formato original del Superbike, el que hacía vibrar los paddocks en los años 90 antes de que las 1000 acapararan todo el protagonismo. Al asociar su modelo con la carrera en carretera más peligrosa y mítica del mundo, Suzuki juega la carta de la filiación deportiva. Una jugada de marketing, sin duda, pero no carente de sentido cuando se mira lo que esta máquina esconde bajo el carenado.

El cuatro cilindros en línea de 749 cc desarrolla 150 caballos a 13 200 rpm, con un par motor de 86,2 Nm situado a 11 200 rpm. Unas cifras que colocan esta GSX-R en lo más alto de su categoría, frente a una Honda CBR 600 RR que juega en una cilindrada inferior o una Kawasaki ZX-6R que le cuesta rivalizar en músculo puro. La relación de compresión de 12,5:1 y el diámetro x carrera de 70 x 48,7 mm delatan un motor concebido para los altos regímenes. Esta mecánica pide que la expriman. Por debajo de 8 000 vueltas, ronronea educadamente. Por encima, se transforma y empuja con una rabia lineal hasta la zona roja. La caja de seis velocidades cumple su función sin genialidad particular, pero con la precisión que se espera de una deportiva japonesa de este calibre.
En cuanto al chasis, el bastidor perimetral de doble viga en aluminio aloja una horquilla invertida de 41 mm y un monoamortiguador que ofrecen respectivamente 120 y 135 mm de recorrido. Nada revolucionario, pero el conjunto funciona con una coherencia que hace la reputación de la estirpe GSX-R. El frenado radial delantero, con sus dos discos de 310 mm pinzados por pinzas de cuatro pistones, inspira confianza. El disco trasero de 220 mm completa el dispositivo sin excesos. Con 163 kg en seco, la máquina sigue siendo ligera y viva, una ventaja en los enlaces rápidos donde cada kilo cuenta. La altura del asiento de 810 mm y el depósito de 17 litros permiten plantearse algo más que sesiones de circuito, aunque la comodidad en carretera no es claramente la vocación principal de la máquina.
Esta edición especial Tourist Trophy se distingue ante todo por su decoración dedicada y su posicionamiento de coleccionista. En el plano técnico, se mantiene fiel a la GSX-R 750 estándar. Sin suspensiones revisadas, sin electrónica adicional. Estamos en 2007, el control de tracción aún no ha colonizado las deportivas de serie. El precio de 12 500 euros la sitúa sensiblemente por encima de la versión de base, lo que plantea la cuestión del valor añadido para el comprador. Si busca una moto para rodar rápido, la versión estándar hace exactamente el mismo trabajo. Si colecciona series limitadas o si el TT le pone la piel de gallina, esta edición cobra todo su sentido.
La GSX-R 750 ocupa un nicho singular. Demasiado potente y radical para un permiso A2, demasiado cercana a una 600 en tamaño para seducir a quienes quieren el máximo de sensaciones brutas que ofrece una literbike. Se dirige a los pilotos que aprecian el compromiso entre manejabilidad y potencia, aquellos que consideran que una 600 carece de empuje a la salida de curva y que una 1000 exige demasiada vigilancia. Con sus 280 km/h de velocidad punta, no le falta nada en circuito. En carretera, sigue siendo nerviosa y precisa, a condición de aceptar la posición de conducción deportiva y la ausencia total de protección contra los elementos. Una máquina de purista, en versión conmemorativa.
Información práctica
- La moto est accessible aux permis : A
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