Rendimiento clave
Especificaciones técnicas
Motor
- Cilindrada
- 781 cc
- Potencia
- 107.0 ch @ 10250 tr/min (78.7 kW)
- Par motor
- 77.5 Nm @ 8500 tr/min
- Tipo de motor
- 4 cylindres en L à 90°, 4 temps
- Refrigeración
- liquide
- Relación de compresión
- 11.8 : 1
- Diámetro × carrera
- 72 x 48 mm
- Válvulas/cilindro
- 4
- Árbol de levas
- 2 ACT
- Sistema de combustible
- Injection PGM-FI
Chasis
- Chasis
- double poutre en aluminium
- Caja de cambios
- boîte à 6 rapports
- Transmisión final
- Chaîne
- Suspensión delantera
- Fourche téléhydraulique Ø 43 mm, déb : 108 mm
- Suspensión trasera
- Monobras oscillant Pro-Arm monoamortisseur, déb : 120 mm
Frenos
- Freno delantero
- Freinage 2 disques Ø 310 mm, fixation radiale, étrier 4 pistons
- Freno trasero
- Freinage 1 disque Ø 256 mm, étrier 2 pistons
- Neumático delantero
- 120/70-17
- Presión delantera
- 2.50 bar
- Neumático trasero
- 180/55-17
- Presión trasera
- 2.90 bar
Dimensiones
- Altura de asiento
- 789.00 mm
- Depósito
- 21.50 L
- Peso
- 243.00 kg
- Precio nuevo
- 13 500 €
Presentación
¿Quién se acuerda todavía de la VFR 750 de 1986 y de su librea tricolor marcada con el sello HRC? Honda, visiblemente, no lo ha olvidado. Con esta edición Interceptor de la VFR 800 F cosecha 2019, el fabricante japonés rescata del olvido una combinación de colores azul, blanco y rojo que huele a nostalgia y a las horas de gloria del V4 en el continente americano. El problema es que esta versión fue presentada exclusivamente para el mercado nipón. Es decir que para adquirirla en Europa, habrá que armarse de paciencia, de una buena agenda de contactos entre los importadores y de una motivación a toda prueba.

En el fondo, la VFR 800 F sigue siendo fiel a lo que siempre ha sido: una sport-GT de una coherencia notable. Su cuatro cilindros en L a 90 grados de 781 cc desarrolla 107 caballos a 10 250 rpm con un par motor de 77,5 Nm situado a 8 500 vueltas. No son cifras que hagan temblar a una Kawasaki Ninja 1000 SX o a una Yamaha Tracer 9 GT, pero la filosofía no es la misma. Aquí, Honda privilegia la suavidad, la disponibilidad, la musicalidad de ese V4 que sigue siendo una arquitectura poco común en el panorama motociclista actual. La relación de compresión de 11,8:1 y una carrera corta de 72 x 48 mm confirman un motor pensado para el régimen medio, el que realmente cuenta cuando se devoran carreteras secundarias sinuosas durante horas.
El chasis de doble viga de aluminio aloja una horquilla telehidráulica de 43 mm en el tren delantero y el famoso basculante monobrazo Pro-Arm en la parte trasera, sello distintivo de Honda desde hace décadas. Con sus 243 kg en orden de marcha y su asiento encaramado a 789 mm, la VFR no juega la carta de la ligereza. Prefiere la de la estabilidad. El frenado confiado a dos discos de 310 mm con anclaje radial y pinzas de cuatro pistones se muestra a la altura del temperamento de la máquina. El depósito de 21,5 litros permite cubrir buenas etapas sin pasar por el surtidor, una ventaja que los viajeros de larga distancia sabrán apreciar. La velocidad máxima anunciada de 240 km/h sitúa claramente a la VFR en el registro de la GT veloz más que en el de la deportiva pura.
Lo que llama la atención con esta Honda es la constancia de sus cualidades. Comportamiento en carretera, posición de conducción, suavidad mecánica: el conjunto forma un todo de una homogeneidad que pocas rivales alcanzan en esta gama de precios, fijada en torno a los 13 500 euros. La Tracer 9 GT juega una carta más tecnológica con su tres cilindros brioso. La Ninja 1000 SX apuesta por la potencia bruta. La VFR, por su parte, sigue apostando por el equilibrio. Sus defectos son conocidos y aceptados desde hace tiempo: un peso considerable, una ergonomía para el pasajero mejorable, una electrónica que merecería una actualización. Nada disuasorio para quien busca una máquina polivalente, capaz de llevar a su piloto del día a día urbano al gran viaje sin rechistar jamás.
Esta edición Interceptor recuerda que el linaje VF, nacido en 1982, ha atravesado más de tres décadas conservando su identidad. Honda ya celebraba los 25 años de la familia con una combinación de colores similar en la VFR 800 de 2007. La receta no ha cambiado y quizá sea esa su mayor fortaleza. Para los apasionados del V4 dispuestos a enfrentarse a los vericuetos de la importación paralela, esta librea merece el desvío. Para los demás, la VFR 800 F en versión estándar sigue siendo un valor seguro del segmento sport-GT, una moto de entendidos que no lo pregona a los cuatro vientos pero que cumple todas sus promesas una vez en el sillín.
Equipamiento de serie
- Assistance au freinage : ABS de série
Información práctica
- La moto est accessible aux permis : A
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