Rendimiento clave
Especificaciones técnicas
Motor
- Cilindrada
- 392 cc
- Potencia
- 27.0 ch @ 7100 tr/min (19.7 kW)
- Tipo de motor
- Twin, four-stroke
- Refrigeración
- Air
- Relación de compresión
- 9.2:1
- Diámetro × carrera
- 69.0 x 52.4 mm (2.7 x 2.1 inches)
- Válvulas/cilindro
- 2
- Distribución
- Overhead Cams (OHC)
Chasis
- Caja de cambios
- 6-speed
- Transmisión final
- Chain (final drive)
Frenos
- Freno delantero
- Dual disc
- Freno trasero
- Single disc
- Neumático delantero
- 3.25-18
- Neumático trasero
- 3.50-18
Dimensiones
- Depósito
- 18.00 L
- Peso
- 177.00 kg
Presentación
En 1982, mientras el mercado europeo se saturaba de japonesas potentes y fiables, Sanglas aún presentaba su bicilíndrico 400 Y. Hay que imaginar el contexto: una España postfranquista donde la industria motociclista local intentaba resistir, con medios de otra época. Esta 400 cm3 era un poco el último bastión de una manufactura barcelonesa que cerraría sus puertas tres años después. No tenía nada de una deportiva afilada, pero portaba en sí el ADN de una época pasada, el de los roadsters sólidos y simples.

Su motor twin refrigerado por aire de 392 cm3 resume esta filosofía. Con un diámetro de 69 mm generoso para una carrera corta de 52,4 mm, apuntaba más a la flexibilidad que a los regímenes estratosféricos. Los 27 caballos a 7100 rpm no engañan: es una mecánica que prefiere ronronear entre 3000 y 5000 revoluciones. La tasa de compresión de 9,2:1 le permitía digerir sin inmutarse la gasolina más mediocre, un argumento de peso en la época. La caja de seis velocidades, bastante rara en este tipo de máquina, era su única verdadera concesión a la modernidad, ofreciendo una palanca apreciable para explotar este modesto poder.
Con sus 177 kg anunciados todos llenos y sus neumáticos en 3,25 y 3,50-18, la 400 Y mostraba un perfil de turismo clásico. El frenado, mixto disco delante y tambor detrás, era suficiente para dominar unas prestaciones muy contenidas, la velocidad máxima limitándose a unos 140 km/h. Su depósito de 18 litros, en cambio, delataba ambiciones de gran turismo a la antigua, prometiendo una autonomía confortable para jornadas enteras de recorrido. Se estaba lejos de la nerviosidad de una Honda CB 400 Super Dream, más ligera y viva, y aún más de una BMW R 45 que ya mostraba otro nivel de acabado.
Hoy en día, esta Sanglas 400 Y ya no se juzga a la luz de sus artimañas técnicas. Interesa al aficionado a la historia industrial, al coleccionista de marcas desaparecidas, o a quien busca una moto con un carácter pausado y predecible. Es una máquina honesta, sin pretensiones, que cerraba casi sesenta años de construcción motociclista en Cataluña. Pilotarla es comprender una cierta idea de la resistencia tranquila, frente al rodillo compresor nipón. Un testimonio rodante, más que una máquina de guerra.
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