Rendimiento clave
Especificaciones técnicas
Motor
- Cilindrada
- 107 cc
- Potencia
- 7.0 ch @ 8000 tr/min (5.1 kW)
- Par motor
- 6.9 Nm @ 6000 tr/min
- Tipo de motor
- Single cylinder, four-stroke
- Arranque
- Electric & kick
Chasis
- Transmisión final
- Chain (final drive)
- Suspensión delantera
- Telescopic fork Inverted
- Suspensión trasera
- Dual shocks
Frenos
- Freno delantero
- Expanding brake (drum brake)
- Freno trasero
- Expanding brake (drum brake)
- Neumático delantero
- 2.50-17
- Neumático trasero
- 2.50-17
Dimensiones
- Altura de asiento
- 715.00 mm
- Longitud
- 1930.00 mm
- Anchura
- 750.00 mm
- Altura
- 1030.00 mm
- Depósito
- 8.00 L
- Peso en seco
- 90.00 kg
Presentación
En 2021, en un mundo obsesionado con los caballos de fuerza y la electrónica invasiva, la Italika DT 110 Delivery llega con la ambición de un tractor. Esta máquina no está aquí para hacer soñar, está aquí para trabajar, y su cuaderno de especificaciones se lee como un acto de resistencia contra la complejidad innecesaria. Un monocilíndrico cuatro tiempos de 107 centímetros cúbicos, 7 caballos de fuerza obtenidos a 8000 revoluciones y un par de 6,9 Newton metros, eso es el retrato de un motor diseñado para sobrevivir a décadas de abusos urbanos.

Su filosofía está inscrita en sus componentes. Una horquilla invertida en la parte delantera y dos amortiguadores en la parte trasera, todo suspendiendo un chasis que debe rondar los 90 kilos en seco. Los frenos de tambor en las dos ruedas, una tecnología que Europa casi olvidó, aseguran una desaceleración progresiva pero sobre todo un mantenimiento al alcance de un niño con una llave Allen. Los neumáticos 2.50-17, idénticos en la parte delantera y trasera, son piezas de uso común y de bajo costo. El asiento a 715 mm ofrece una posición recta y dominante para negociar el caos de las entregas en el centro de la ciudad.
Con un depósito de 8 litros y una velocidad máxima anunciada de 75 km/h, el DT 110 Delivery traza su territorio: la última línea recta entre el almacén y el cliente, los callejones estrechos, las aceras sorteadas para ganar tiempo. No ronronea, golpea, enviando cada vibración del monocilíndrico a través del chasis para recordar al repartidor que aún está vivo. La transmisión final por cadena es ruidosa, sucia, y perfectamente adaptada a los ajustes de fortuna realizados entre dos vueltas de manzana.
Comparar esta Italika con una Honda CB125F o una Yamaha YBR 125 sería un error. Estas japonesas son objetos de movilidad personal, casi asépticas. La DT 110, en cambio, es una herramienta bruta, el equivalente mecánico de un martillo y un cincel. Su precio, forzosamente contenido, es su principal argumento frente a la competencia asiática más pulida. No seducirá al aficionado de bellas mecánicas, pero encontrará un público entre los pequeños artesanos, los repartidores resilientes y todos aquellos para quienes una moto debe ser primero una inversión que nunca flaquea. Una máquina sin alma, pero con un sacré carácter.
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