Rendimiento clave
Especificaciones técnicas
Motor
- Cilindrada
- 1868 cc
- Potencia
- 93.0 ch @ 5020 tr/min (68.6 kW)
- Par motor
- 160.0 Nm @ 3500 tr/min
- Tipo de motor
- V2, four-stroke
- Refrigeración
- Air
- Relación de compresión
- 10.5:1
- Diámetro × carrera
- 102.0 x 114.0 mm (4.0 x 4.5 inches)
- Válvulas/cilindro
- 4
- Sistema de combustible
- Injection. Electronic Sequential Port Fuel Injection
- Distribución
- Double Overhead Cams/Twin Cam (DOHC)
- Arranque
- Electric
Chasis
- Chasis
- Double berceau en acier
- Caja de cambios
- 6-speed
- Transmisión final
- Belt (final drive)
- Embrague
- Multi-plate with diaphragm spring in oil bath
- Suspensión delantera
- Single cartridge 43 mm inverted with aluminum fork triple clamps; triple rate spring
- Suspensión trasera
- Hidden, free piston, coil-over monoshock; 56mm stroke; toolless hydraulic preload adjustment
Frenos
- Freno delantero
- Double disc. ABS. 4-piston.
- Freno trasero
- Single disc. ABS. 2-piston.
- Neumático delantero
- 150/80-16
- Neumático trasero
- 180/70-B16
Dimensiones
- Altura de asiento
- 704.00 mm
- Distancia entre ejes
- 1615.00 mm
- Despeje del suelo
- 120.00 mm
- Longitud
- 2340.00 mm
- Depósito
- 13.60 L
- Peso
- 306.20 kg
- Peso en seco
- 296.20 kg
- Precio nuevo
- 20 590 €
Presentación
¿Es esto todavía una Harley? A primera vista, la Fat Bob 114 se parece a una moto de combate salida de otro mundo, con su faro LED agresivo y su horquilla invertida. Da la impresión de que Milwaukee ha decidido fabricar un custom para aquellos que detestan los customs clásicos. Esta máquina, con su chasis Softail rediseñado y su Milwaukee-Eight 114, no busca la complicidad, sino el enfrentamiento.

Su físico es una declaración de guerra. Más compacta, más robusta, parece haber perdido toda la cortesía. El guardabarros trasero afeitado, el asiento ancho y bajo a 704 mm, y este depósito de 13,6 litros que se aprieta entre las rodillas crean una postura de ataque. La rueda delantera, con su neumático de 150 y su llanta masiva, da la ilusión de que podría atravesar un muro. Es un diseño que divide, lejos de las curvas suaves de la tradición, pero es precisamente su encanto. Para una prueba de la Harley-Davidson Fat Bob 114, hay que esperar miradas encontradas, pero ningún transeúnte te ignorará. Este estilo radical, que se encuentra desde el modelo 2018, es quizás el más audaz de la marca en décadas.
La columna vertebral de esta provocación es su nuevo chasis Softail, que ha permitido perder un peso valioso. Con 306 kg completamente cargada, no es ligera, pero ha ganado en rigidez. La suspensión, con su monoamortiguador oculto y su ajuste sin herramientas, es una concesión a la modernidad sin sacrificar el carácter. El verdadero corazón de la rebelión, sin embargo, late en el V2 de 1868 cc. Con 93 caballos de potencia y 160 Nm de par motor entregados muy bajos, el motor no anda con rodeos. Tira como un tractor desde 3500 rpm, con esa sensación de potencia infinita y ese sonido grave que definen la experiencia Harley. Es esta motorización, disponible en versión A2 a través de un kit, la que justifica plenamente la elección del 114 en lugar de un bloque más pequeño.
En la carretera, la Fat Bob confirma su temperamento. No es una moto de gran viaje, con su depósito limitado y una velocidad máxima anunciada de 175 km/h, pero es una formidable máquina de sensaciones. El par motor es omnipresente, haciendo que las aceleraciones en ciudad sean deliciosamente brutales. El frenado, con sus dos discos delanteros, es suficiente para dominar la masa. Se maneja con una agilidad sorprendente para un custom, gracias a su distancia entre ejes razonable de 1615 mm. Sin embargo, la distancia al suelo de 120 mm impone una vigilancia en las curvas cerradas. Consume alrededor de 5L/100km, lo que es honorable para un bloque de esta envergadura. Es una moto para aquellos que quieren un custom diario, capaz de dominar el tráfico urbano y de hacer puntas de placer en carretera abierta, sin pretender ser una deportiva.
El precio, alrededor de 20590 euros para el modelo 2022, sitúa a la Fat Bob 114 en un segmento competitivo. No es la más versátil, ni la más cómoda para distancias muy largas. Pero ofrece algo que pocos rivales pueden ofrecer: una identidad visual radical acoplada a la firma mecánica inigualable de Harley. ¿Para qué público? Para aquel que quiere un custom pero rechaza el cliché, para aquel que busca la sensación bruta del gran V2 americano sin el folclore excesivo. Es una máquina de carácter, con defectos asumidos, como cierta masa y un precio elevado, pero también con cualidades exclusivas. Antes de buscar una Harley-Davidson Fat Bob 114 de segunda mano, hay que estar seguro de estar en sintonía con su ethos: no está hecha para fundirse en la masa, sino para removerla.
Equipamiento de serie
- Assistance au freinage : ABS de série
Información práctica
- La moto est accessible aux permis : A
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