Rendimiento clave
Especificaciones técnicas
- Potencia
- 27.0 ch @ 7500 tr/min (19.7 kW) → 26.0 ch @ 7000 tr/min (19.0 kW)
- Neumático trasero
- 4.60-17/62 → 4.60-17
- Peso
- 170.00 kg → 181.00 kg
Motor
- Cilindrada
- 349 cc
- Potencia
- 26.0 ch @ 7000 tr/min (19.0 kW)
- Tipo de motor
- Single cylinder, four-stroke
- Refrigeración
- Liquid
- Relación de compresión
- 9.5:1
- Diámetro × carrera
- 80.0 x 69.4 mm (3.1 x 2.7 inches)
- Válvulas/cilindro
- 4
- Distribución
- Double Overhead Cams/Twin Cam (DOHC)
Chasis
- Caja de cambios
- 5-speed
- Transmisión final
- Chain (final drive)
Frenos
- Freno delantero
- Single disc
- Freno trasero
- Expanding brake
- Neumático delantero
- 90/90-21
- Neumático trasero
- 4.60-17
Dimensiones
- Depósito
- 22.00 L
- Peso
- 181.00 kg
Presentación
A medida que terminaba la década de 1980, Gilera ofreció un compromiso singular con su Dakota 350, una máquina que navegaba entre los caminos rurales y los senderos sin comprometerse verdaderamente con ninguno de los dos dominios. Este monocilíndrico de cuatro tiempos de 349 cc, equipado con una culata de cuatro válvulas y refrigeración líquida, anunciaba 26 caballos de fuerza a 7000 rpm. Cifras que no prometían escalofríos en el asfalto ni proezas en terreno hostil, sino más bien una forma de versatilidad apacible.

Su motor, con un diámetro de 80 mm generoso y una carrera relativamente corta, podría haber apuntado a un carácter vivaz. La relación de compresión modesta de 9.5:1 y la potencia declarada sugieren más bien un temperamento dócil, construido para la regularidad más que para el rendimiento puro. La caja de cinco velocidades y la transmisión secundaria por cadena eran estándares del segmento de enduro de la época, al igual que el depósito de 22 litros, una capacidad que traicionaba ambiciones de gran alcance, perfecto para los largos cruces.
Con un peso anunciado de 181 kg con todos los líquidos, la Gilera Dakota 350 no era ligera. Esta masa, combinada con una velocidad máxima limitada a 123 km/h, dibuja el retrato de una moto más viajera que deportiva. Los neumáticos, un 90/90-21 en la parte delantera y un 4.60-17 en la parte trasera, eran equipos típicos de los trails de la era, capaces de morder un poco en la tierra sin ofrecer la mordida de un verdadero neumático todo terreno. El frenado, con un disco en la parte delantera y un tambor en la parte trasera, confirmaba esta posición intermedia.
Esta Gilera no buscaba la pelea con las competidoras especializadas, ya fueran las Honda XR o las Yamaha Ténéré. Más bien, apuntaba al viajero tranquilo, aquel que aprecia una silla alta, una distancia al suelo considerable y la seguridad mecánica de un cuatro tiempos simple, sin pretensión. Era una máquina de transición, en una época en que las categorías comenzaban a definirse claramente. Hoy en día, interesa al coleccionista nostálgico de estas italianas con un carácter bien templado, que a menudo preferían el encanto a la eficiencia absoluta.
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