Rendimiento clave
Especificaciones técnicas
Motor
- Cilindrada
- 847 cc
- Potencia
- 115.0 ch @ 10000 tr/min (83.9 kW)
- Par motor
- 87.5 Nm @ 8900 tr/min
- Tipo de motor
- In-line three, four-stroke
- Refrigeración
- Liquid
- Relación de compresión
- 11.5:1
- Diámetro × carrera
- 78.0 x 59.1 mm (3.1 x 2.3 inches)
- Válvulas/cilindro
- 4
- Sistema de combustible
- Injection
- Distribución
- Double Overhead Cams/Twin Cam (DOHC)
- Lubricación
- Wet sump
- Encendido
- TCI
- Arranque
- Electric
Chasis
- Chasis
- Diamond, die-cast aluminium
- Caja de cambios
- 6-speed
- Transmisión final
- Chain (final drive)
- Embrague
- Wet, Multiple Disc
- Suspensión delantera
- Telescopic forks
- Suspensión trasera
- Swingarm, (Link type suspension)
- Recorrido rueda delantera
- 137 mm (5.4 inches)
- Recorrido rueda trasera
- 130 mm (5.1 inches)
Frenos
- Freno delantero
- Double disc. Hydraulic. ABS.
- Freno trasero
- Single disc. Hydraulic. ABS.
- Neumático delantero
- 120/70-ZR17
- Neumático trasero
- 180/55-ZR17
Dimensiones
- Altura de asiento
- 815.00 mm
- Distancia entre ejes
- 1440.00 mm
- Despeje del suelo
- 135.00 mm
- Longitud
- 2160.00 mm
- Anchura
- 950.00 mm
- Altura
- 1375.00 mm
- Depósito
- 18.00 L
- Peso
- 210.00 kg
- Peso en seco
- 190.00 kg
Presentación
Imagina que tomamos una roadster que desarrolla 115 caballos de potencia, le añadimos un carenado motor, una cúpula, puños calefactables opcionales y un depósito de 18 litros, y luego reposicionamos el asiento y el manillar para que el piloto sobreviva a 600 kilómetros sin terminar hecho puré. Eso es exactamente lo que Yamaha hizo con la Yamaha MT-09 Tracer, y el resultado merece una atención seria.

El tricilíndrico CP3 de 847 cc sigue siendo el corazón del proyecto. 115 caballos de potencia a 10.000 rpm, 87,5 Nm de par a 8.900 rpm, un chasis de aluminio fundido a presión que pesa lo que debe pesar. Nada ha cambiado en las entrañas, y es una buena noticia. Este motor está vivo, de carácter, con una subida de régimen que contrasta marcadamente con la linealidad un poco aburrida de los cuatro cilindros japoneses de la misma época. Frente a una Kawasaki Z900 o una Suzuki GSX-S750, el CP3 impone su personalidad. La Yamaha MT 09 Tracer no es una moto suave, y eso es lo que la hace tan interesante.
Lo que cambia es todo lo demás. La posición de conducción se ha enderezado, el manillar es ajustable en inclinación, el asiento de dos piezas ofrece dos alturas, fijado a 815 mm en su configuración estándar. Para una estatura media, es manejable. El acompañante no es olvidado con unas asas de sujeción dignas de este nombre. La cúpula se regula en tres posiciones sin herramientas, aunque los 15 mm de diferencia entre cada escalón limitan francamente el efecto percibido. Yamaha hizo el esfuerzo, pero se habría esperado algo mejor en este punto concreto. El depósito de 18 litros compensa ampliamente: calcule unos 300 km de autonomía, suficiente para atravesar una buena parte del territorio sin detenerse en cada salida de autopista.
La electrónica merece una mención aparte. El sistema D-Mode propone tres mapas de motor calibrados para un uso en carretera, por lo tanto, más suaves en su progresión que en el roadster desnudo original. El control de tracción TCS es desconectable, el ABS es de serie en las dos ruedas. Con 210 kg completamente llena, la Yamaha MT-09 Tracer GT de las generaciones siguientes heredará estas bases sólidas. El tablero de instrumentos de doble pantalla digital muestra todo lo que un viajero puede esperar: velocidad, régimen, temperatura ambiente, consumo, marcha engranada. El caballete central y el enchufe de 12 voltios completan un equipamiento de serie coherente con el uso anunciado. El precio de la Yamaha MT 09 Tracer de 10.299 euros en el lanzamiento sitúa la máquina en una horquilla competitiva frente a la Triumph Tiger Sport o la Kawasaki Versys 1000 de la época, máquinas más masivas y más caras.
Lo que esta moto consigue es reconciliar dos ADN que Yamaha parecía haber tenido dificultades para combinar durante años. El mordiente de un motor diseñado para la diversión, combinado con una ergonomía que no destruye los lumbares a largo plazo. Se dirige claramente al piloto que se niega a elegir entre sensación y practicidad, aquel que sale por la mañana con una chaqueta textil y vuelve por la noche con una sonrisa intacta. En el mercado de la Yamaha MT-09 Tracer de segunda mano, los ejemplares bien mantenidos se venden rápido, lo que dice mucho sobre la satisfacción de los propietarios. El éxito de las versiones posteriores, hasta la Yamaha MT-09 Tracer GT, confirma que Yamaha había encontrado la fórmula correcta desde este año modelo 2016. Imperfecta en los detalles, convincente en lo esencial.
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