Rendimiento clave
Especificaciones técnicas
Motor
- Cilindrada
- 996 cc
- Potencia
- 135.0 ch @ 8500 tr/min (99.3 kW)
- Par motor
- 105.9 Nm @ 7500 tr/min
- Tipo de motor
- Bicylindre en V, 4 temps
- Refrigeración
- liquide
- Relación de compresión
- 11.7:1
- Diámetro × carrera
- 98 x 66 mm
- Válvulas/cilindro
- 4
- Árbol de levas
- 2 ACT
- Sistema de combustible
- Injection
Chasis
- Chasis
- double poutre en alu et éléments de fonderie
- Caja de cambios
- boîte à 6 rapports
- Transmisión final
- Chaîne
- Suspensión delantera
- Fourche téléhydraulique inversée Ø 43 mm, déb : 115 mm
- Suspensión trasera
- monoamortisseur type Rotary Damper, déb : 125 mm
Frenos
- Freno delantero
- Freinage 2 disques Ø 320 mm, étrier 6 pistons
- Freno trasero
- Freinage 1 disque Ø 220 mm, étrier 2 pistons
- Neumático delantero
- 120/70-17
- Presión delantera
- 2.50 bar
- Neumático trasero
- 190/50-17
- Presión trasera
- 2.50 bar
Dimensiones
- Altura de asiento
- 815.00 mm
- Depósito
- 17.00 L
- Peso
- 230.00 kg
- Peso en seco
- 197.00 kg
- Precio nuevo
- 10 989 €
Presentación
A veces la llamaban la Ducati Killer. La Suzuki TLR 1000, llegada a finales de los años 90, tenía un mandato claro: ir a destrozar a los velocistas italianos en el campeonato Superbike, con la fuerza bruta de un V-twin propio. Suzuki tomó la base de su TLS, ya contundente, y le infligió una preparación militar. El resultado es esta bestia de 996 cm3 que alineaba 135 caballos a 8500 rpm, con un par de 105,9 Nm que solo pedía ser liberado. En el papel, la ficha técnica de la Suzuki TLR 1000 prometía el infierno.

Pero entre el papel y el asfalto, a menudo hay un muro. Y ese muro, para la TLR, pesaba mucho. Muy mucho. Con 230 kg con todos los líquidos, llegaba a la parrilla con una importante desventaja frente a las italianas más ligeras. El chasis de doble viga de aluminio era imponente, el amortiguador rotativo sofisticado, los frenos radiales de seis pistones mordedores. El motor, él, era una joya, equipado con dos inyectores por cilindro y admisiones SRAD. Algunos preparadores incluso sacaron cerca de 180 caballos de él, mostrando el potencial loco de este bicilíndrico. Pero en circuito, la masa se hacía sentir. La máquina era rígida, exigente, y a pesar de los ajustes muy amplios, nunca realmente derrotó a las Ducati que debía perseguir.
Olvídese de la pista. El verdadero terreno de juego de la Suzuki TLR 1000 es la carretera. Es allí donde este gran twin revela su carácter encantador. La motricidad es notable, el tren delantero inspira una confianza absoluta, y el motor, flexible y potente, despliega su par con una generosidad adictiva. La posición, deportiva pero no sádica, y una protección correcta la convierten en una rutera musculosa y sorprendentemente agradable. El equilibrio disimula bien el peso, aunque se siente al parar o en las curvas cerradas. En cambio, prevea pausas frecuentes: con un depósito de 17 litros y un consumo de guerrero, la autonomía es ridícula. Y olvídese del pasajero, a menos que busque un compañero de cross-fit.
Hoy en día, buscar una Suzuki TLR 1000 de segunda mano es una búsqueda de carácter. Es una moto que divide. Las opiniones sobre la Suzuki TLR 1000 2002 están divididas entre quienes ven un elefante mal desbasteado y quienes adoran su personalidad bruta y su motor excepcional. Su precio en aquella época, alrededor de 11000 euros, era un argumento. Hoy en día, es un coleccionable para amantes de mecánicas singulares. Apunta al piloto experimentado que busca una sensación bruta, lejos de la perfección aséptica de los modernos. No es perfecta, es pesada, pero tiene un alma. Y a veces, sobre todo en amarillo, tiene sobre todo un sacré panache.
Información práctica
- La moto est accessible aux permis : A
Opiniones y comentarios
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