Rendimiento clave
Especificaciones técnicas
Motor
- Cilindrada
- 397 cc
- Potencia
- 29.0 ch @ 7000 tr/min (21.3 kW)
- Par motor
- 29.9 Nm @ 5500 tr/min
- Tipo de motor
- Monocylindre, 4 temps
- Refrigeración
- par air
- Válvulas/cilindro
- 4
- Árbol de levas
- 1 ACT
- Sistema de combustible
- Injection
Chasis
- Chasis
- Cadre tubulaire en acier
- Caja de cambios
- boîte à 5 rapports
- Transmisión final
- Chaîne
- Suspensión delantera
- Fourche téléhydraulique Ø 38 mm, déb : 210 mm
- Suspensión trasera
- Mono-amortisseur, déb : 200 mm
Frenos
- Freno delantero
- Freinage
- Freno trasero
- Freinage 1 disque
- Neumático delantero
- 90/90-21
- Presión delantera
- 2.00 bar
- Neumático trasero
- 130/80-18
- Presión trasera
- 2.30 bar
Dimensiones
- Depósito
- 19.00 L
- Peso en seco
- 151.00 kg
- Precio nuevo
- 4 990 €
Presentación
Imaginad: un camino de tierra que serpentea entre dos campos, una pista forestal apenas transitable, y la elección de adentrarse en ella con un mastodonte germanófono de veinte mil euros, o con algo bastante más modesto, más ligero, más honesto. Es exactamente ahí donde la Mash 400 Adventure R encuentra su razón de ser. En ese terreno intermedio que las grandes marcas han ignorado durante mucho tiempo, el del aventurero principiante o con el presupuesto justo, que sueña con las pistas sin querer hipotecar su piso.

Mash no ha reinventado la rueda, ni en sentido literal ni figurado. La 400 Adventure R comparte su base con la Shineray 400 Kougar, máquina de origen chino que el importador francés ha revisado y endurecido para satisfacer las exigencias europeas. No se trata de una simple operación de badge engineering: la calidad de acabado y la fiabilidad han sido objeto de un verdadero trabajo de adaptación. El resultado está claramente dirigido a los aventureros novatos, a quienes desean tantear los senderos sin embarcarse en un compromiso financiero comparable al de una R 1200 GS o una Africa Twin.
El motor merece que nos detengamos en él, porque condiciona todo el carácter de la máquina. Este monocilíndrico de 397 cm³ refrigerado por aire desciende de un linaje Honda antiguo, con un único árbol de levas en cabeza y cuatro válvulas. Simple, robusto, predecible. La inyección está ahí para tranquilizar las inspecciones técnicas, y el bloque ha sido ligeramente retocado para alcanzar 29 caballos a 7000 rpm, con 29,9 Nm de par disponible desde las 5500 rpm. No es un rayo de guerra: la velocidad máxima se limita a 150 km/h, lo que firma definitivamente el carnet de identidad de esta moto. Los largos tramos de autopista a velocidad de crucero sostenida, no es lo suyo. Las carreteras de montaña sinuosas y las pistas pedregosas son su terreno de juego natural.
Lo que sorprende tanto a la vista como en la horquilla es la ligereza. 151 kg en seco es una pluma en la categoría. Un trail GT como la Versys 1000 pesa casi el doble; incluso la V-Strom 650 acusa un déficit de unos quince kilos frente a la Mash. Esta esbeltez lo simplifica todo: las maniobras en el aparcamiento, levantarla tras una caída en pista, la agilidad en los tramos de curvas cerradas. La horquilla telehidráulica de 38 mm ofrece 210 mm de recorrido, el monoamortiguador trasero anuncia 200, y ambos elementos son ajustables en extensión y compresión, con precarga en la parte trasera. Para una 400 a 4990 euros, es una dotación seria. Las llantas de radios de 21 pulgadas delante y 18 detrás calzan neumáticos mixtos, coherentes con el uso polivalente que se reivindica.
El equipamiento de serie compensa la ausencia total de electrónica avanzada. Sin ABS, sin modos de conducción, sin control de tracción: nada. Pero Mash entrega de serie un generoso parabrisas, protectores de manos, cárter protector del motor, estriberas enduro, fuelles de horquilla y dos maletas de aluminio de 35 litros cada una. La competencia factura a menudo esta lista como opciones, a veces por varios miles de euros. La única crítica concierne al sistema de fijación de las maletas, no articulado, lo que puede convertirse en una molestia en caso de accesos frecuentes. La ausencia de ABS es el verdadero punto negro, difícil de defender en 2016 incluso en una gama de entrada. El asiento a 880 mm de altura no será apto para los pilotos de menor estatura.
A 4990 euros, la Mash 400 Adventure R interpreta una partitura que nadie más toca realmente. No pretende imitar a las referencias del segmento, sino proponer una alternativa a quienes esas referencias alejan por sus precios o su complejidad. Para un principiante que quiere descubrir la aventura sobre dos ruedas, para un bikepacker que prefiere gastar su presupuesto en combustible antes que en cuotas mensuales, su lógica es aplastante. La mecánica es suficientemente robusta para encajar los maltratos del fuera de pista, el chasis suficientemente sano para no traicionar. No es una moto perfecta, es una moto útil. Y a veces, es exactamente lo que se necesita.
Información práctica
- La moto est accessible aux permis : A
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