Rendimiento clave
Especificaciones técnicas
Motor
- Cilindrada
- 125 cc
- Par motor
- 11.4 Nm
- Tipo de motor
- Single cylinder, four-stroke
- Refrigeración
- Liquid
- Sistema de combustible
- Injection. Bosch
- Encendido
- ECU
- Arranque
- Electric
Chasis
- Caja de cambios
- 6-speed
- Transmisión final
- Chain (final drive)
- Suspensión delantera
- Upside-down shock absorber
- Suspensión trasera
- Single shock absorber
Frenos
- Freno delantero
- Single disc. ABS
- Freno trasero
- Single disc. ABS
- Neumático delantero
- 100/80-17
- Neumático trasero
- 130/70-17
Dimensiones
- Altura de asiento
- 805.00 mm
- Longitud
- 2050.00 mm
- Anchura
- 810.00 mm
- Altura
- 1100.00 mm
- Depósito
- 10.50 L
- Peso
- 145.00 kg
Presentación
Cuando una marca como Malaguti lanza un 125 cm3 en 2025, no es para hacer sombra a la Yamaha MT-125 o a la KTM 125 Duke. Es para rafear los permisos A1 de los jóvenes que quieren estilo sin vaciar su cuenta bancaria de estudiante. La Drakon 125 asume este papel sin complejos, con su aspecto de gran cilindrada reducido con el fotocopiador y su monocilíndrico que promete más estilo que pegada.

El primer argumento es visual. Suspensiones invertidas, neumáticos anchos en la parte trasera, línea cortante y agresiva: la Drakon 125 juega la baza de la apariencia. Se parece a una moto dos veces más grande, lo que es precisamente lo que busca su público objetivo. Con una silla a 805 mm, se mantiene accesible, y sus 145 kg con todos los líquidos la hacen manejable en ciudad. El depósito de 10,5 litros y un consumo indicado de 2,6 litros por cada cien le aseguran una autonomía correcta para el trayecto instituto o universidad. Es una máquina hecha para ser vista, no para asustar a los contadores.
Porque las prestaciones, hay que decirlo, se mantienen sensatas. El monocilíndrico de cuatro tiempos de 124,8 cm3 escupe un par de 11,4 Nm y se limita a 99 km/h. Es suficiente para la circulación urbana y las carreteras departamentales, pero los amantes de las sensaciones fuertes deberán buscar en otra parte. La caja de seis marchas es una buena sorpresa en este segmento, ofreciendo un poco más de versatilidad que las cinco marchas habituales. El refrigeración líquida y la inyección Bosch garantizan un funcionamiento regular y sobrio. Es una mecánica concebida para la fiabilidad y la economía, no para las locuras.
El chasis y los frenos siguen la misma lógica. Un disco delante y detrás, ambos equipados con el ABS, hacen el trabajo sin pretensiones deportivas. Las suspensiones invertidas son ante todo un argumento estético en este tipo de modelo, su ajuste estando orientado al confort y la suavidad para tragar los baches. Los neumáticos en 100/80 delante y 130/70 detrás completan un conjunto coherente para el uso diario.
La Malaguti Drakon 125 no revolucionará el segmento de los A1. Lo ocupa con una propuesta clara: estilo máximo, equipamientos correctos como el ABS y las suspensiones invertidas, y una mecánica sin sorpresas. Vise al joven con el permiso recién obtenido que quiere una moto que llame la atención en el patio del instituto o en el parking de la universidad, sin arruinarse en la compra ni en la gasolinera. Es una opción seria frente a las japonesas, a condición de aceptar que su carácter es más tranquilo que el de una KTM 125 Duke. Para el verdadero escalofrío, habrá que esperar al permiso A2.
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