Rendimiento clave
Especificaciones técnicas
Motor
- Cilindrada
- 998 cc
- Potencia
- 200.0 ch @ 13000 tr/min (147.1 kW)
- Par motor
- 113.8 Nm @ 11500 tr/min
- Tipo de motor
- 4 cylindres en ligne, 4 temps
- Refrigeración
- liquide
- Relación de compresión
- 13 : 1
- Diámetro × carrera
- 76 x 55 mm
- Válvulas/cilindro
- 4
- Árbol de levas
- 2 ACT
- Sistema de combustible
- Injection Ø 47 mm
Chasis
- Chasis
- double poutre périmétrique en alu
- Caja de cambios
- boîte à 6 rapports
- Transmisión final
- Chaîne
- Suspensión delantera
- Fourche téléhydraulique inversée BPF Ø 43 mm, déb : 120 mm
- Suspensión trasera
- Mono-amortisseur, déb : 114 mm
Frenos
- Freno delantero
- Freinage 2 disques Ø 330 mm, fixation radiale, étrier 4 pistons
- Freno trasero
- Freinage 1 disque Ø 220 mm, étrier simple piston
- Neumático delantero
- 120/70-17
- Neumático trasero
- 190/55-17
Dimensiones
- Altura de asiento
- 835.00 mm
- Depósito
- 17.00 L
- Peso
- 208.00 kg
- Precio nuevo
- 23 399 €
Presentación
¿Quién no ha soñado nunca con domar 200 caballos en una carretera comarcal sin necesidad de tener reflejos de piloto de pruebas? Esa es la promesa que Kawasaki pone sobre la mesa con la ZX-10R SE cosecha 2018. La receta es conocida: un cuatro cilindros en línea de 998 cm3 que escupe sus 200 CV a 13 000 rpm y 113,8 Nm de par a 11 500 rpm, todo ello alojado en un chasis de doble viga perimetral de aluminio. Hasta aquí, nada nuevo respecto a la ZX-10R estándar. La verdadera diferencia se esconde en los trenes rodantes. Kawasaki confió a Showa el desarrollo del KECS, su primer sistema de suspensiones semiactivas. Una horquilla invertida de 43 mm y un monoamortiguador repletos de sensores que analizan el recorrido, la compresión y la dinámica de la máquina de forma permanente. El tiempo de reacción de las electroválvulas baja a un milisegundo, gracias a una arquitectura de mando directo de una sola etapa. Es diez veces más rápido que un parpadeo. En la práctica, la moto ajusta su amortiguación antes incluso de que el piloto perciba el defecto de la carretera.

Se ofrecen tres modos para adaptarse al uso del momento. El modo Road suaviza la respuesta de las suspensiones para absorber las imperfecciones del asfalto. El modo Track endurece el conjunto para ganar en precisión y estabilidad en circuito. El modo Manual deja que el piloto elija entre 15 niveles de compresión y extensión, encargándose luego la electrónica de afinar en tiempo real. Para un rutero que encadena autopista por la mañana y puertos sinuosos por la tarde, este sistema lo cambia todo. Ya no hace falta sacar las llaves Allen al borde de la carretera; basta con pulsar un botón.
La SE no se conforma con unas suspensiones inteligentes. Toma prestadas de la ZX-10RR sus llantas de aluminio forjado Marchesini, más ligeras, y su quickshifter bidireccional que permite subir y bajar marchas de la caja de seis velocidades sin tocar el embrague. En la báscula, estos añadidos se traducen en 208 kg en orden de marcha, apenas dos kilos más que la versión estándar. Un sobrepeso invisible en rodaje. En cuanto al aspecto, la librea negra y gris resulta sobria, casi tímida para una máquina capaz de alcanzar los 300 km/h. Solo algunos toques de verde Kawasaki y una insignia SE en el depósito de 17 litros delatan la versión de gama alta.
El frenado recurre a dos discos de 330 mm mordidos por pinzas radiales de cuatro pistones en el tren delantero, respaldados por un disco de 220 mm en el trasero. El asiento, encaramado a 835 mm, se mantiene dentro de la norma del segmento hypersport. El paquete electrónico completo, control de tracción, antipatinaje, gestión del freno motor, launch control y central inercial, acompaña al piloto allí donde la mecánica sola ya no basta. Es una red de seguridad discreta pero permanente, que permite exprimir el motor sin que cada puñado de gas se convierta en una apuesta.
Frente a la competencia, la ZX-10R SE viene claramente a pisar el terreno de la Yamaha R1M y la Honda Fireblade SP. La elección técnica difiere: nada de Öhlins aquí, sino un sistema Showa cuya rapidez de respuesta constituye el argumento principal. El precio, fijado en 23 399 euros, supone unos 5 000 euros más que la ZX-10R de base. Es el precio de la tranquilidad para quienes quieren rodar rápido en carretera sin pasarse el fin de semana ajustando sus suspensiones. La clientela a la que apunta está clara: pilotos experimentados, amantes de la tecnología, que buscan una hypersport polivalente capaz de brillar tanto en un trayecto por carretera exigente como en una tanda en circuito. Una Ninja que piensa por ti, para que puedas concentrarte en el placer.
Equipamiento de serie
- Assistance au freinage : Sport ABS
Información práctica
- La moto est accessible aux permis : A
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