Rendimiento clave
Especificaciones técnicas
Motor
- Cilindrada
- 998 cc
- Potencia
- 204.0 ch @ 13000 tr/min (150.0 kW)
- Par motor
- 114.7 Nm @ 11500 tr/min
- Tipo de motor
- 4 cylindres en ligne, 4 temps
- Refrigeración
- liquide
- Relación de compresión
- 13 : 1
- Diámetro × carrera
- 76 x 55 mm
- Válvulas/cilindro
- 4
- Árbol de levas
- 2 ACT
- Sistema de combustible
- Injection Ø 47 mm
Chasis
- Chasis
- double poutre périmétrique en alu
- Caja de cambios
- boîte à 6 rapports
- Transmisión final
- Chaîne
- Suspensión delantera
- Fourche téléhydraulique inversée BPF Ø 43 mm, déb : 120 mm
- Suspensión trasera
- Mono-amortisseur, déb : 114 mm
Frenos
- Freno delantero
- Freinage 2 disques Ø 330 mm, fixation radiale, étrier 4 pistons
- Freno trasero
- Freinage 1 disque Ø 220 mm, étrier simple piston
- Neumático delantero
- 120/70-17
- Neumático trasero
- 190/55-17
Dimensiones
- Altura de asiento
- 835.00 mm
- Depósito
- 17.00 L
- Peso
- 207.00 kg
- Precio nuevo
- 22 599 €
Presentación
¿Qué distingue a una deportiva de primer nivel de un arma de circuito lista para la batalla? A veces, un puñado de detalles bastan. Con la Ninja ZX-10R SE Performance cosecha 2020, Kawasaki propone una versión que va más allá del simple catálogo de opciones. Se toma la SE, la que incorpora suspensiones electrónicas ajustables sobre la marcha, y se le injerta un pack pensado para el piloto exigente que quiere rodar rápido sin pasar horas configurando su máquina en el paddock.

El corazón del asunto sigue siendo ese cuatro cilindros en línea de 998 cc, fijado a una relación de compresión de 13:1, con sus 204 caballos liberados a 13 000 rpm y 114,7 Nm de par a 11 500 vueltas. Cifras que sitúan a la Kawasaki en lo más alto del escalafón frente a la BMW S 1000 RR o la Yamaha YZF-R1. El bloque no se limita a alinear caballos sobre el papel. Montado en un chasis de doble viga perimetral en aluminio, contenido en 207 kg con todos los depósitos llenos y sus 17 litros de tanque, el conjunto se mantiene compacto y nervioso. La horquilla invertida BPF de 43 mm y el monoamortiguador, ambos con gestión electrónica en esta versión SE, permiten pasar de un modo confort a un ajuste de circuito con solo pulsar un botón, sin llave ni destornillador. Ese es el verdadero argumento de esta variante frente a la KRT orientada a competición pura o la RR tallada para la homologación de carreras.
El pack Performance justifica lo esencial de la diferencia de precio. Un silenciador Akrapovic en carbono sustituye la salida de serie, con 900 gramos menos en la balanza y un timbre más ronco que por fin le da voz al cuatro cilindros. La ganancia en potencia resulta modesta con este único elemento, pero es sobre todo el sonido y la reactividad al abrir gas lo que cambia. Para quienes quieran ir más lejos, la línea completa promete una quincena de caballos adicionales, pero a un precio que triplica la factura. A 22 599 euros, el pack Performance ofrece una ventaja económica de aproximadamente un 10 % respecto a la compra por separado de los accesorios del catálogo. Es un cálculo que se sostiene, sobre todo cuando se sabe que el colín monoplaza y las protecciones adhesivas de depósito están incluidos en el lote.
Ese colín, precisamente, envía un mensaje claro. La ZX-10R SE Performance es una máquina egoísta, pensada para un solo ocupante a pesar de la presencia de los estribos de pasajero. Las protecciones de depósito tampoco están ahí de adorno. Cuando se ataca en circuito, las rodillas trabajan, rozan, y el depósito sufre sin protección. Kawasaki ha pensado en esos detalles que delatan un verdadero conocimiento del terreno. Los frenos con anclaje radial, con sus dos discos de 330 mm mordidos por pinzas de cuatro pistones, aseguran una frenada potente y progresiva. Los neumáticos en 120/70 y 190/55 sobre llantas de 17 pulgadas corresponden al estándar deportivo, listos para recibir gomas de circuito sin modificación alguna. El asiento a 835 mm sigue siendo accesible para una estatura media.
Esta Ninja apunta al piloto que rueda regularmente en circuito sin renunciar a algunos trayectos por carretera. No juega en la misma liga que la versión RR, despojada y radical, pero ofrece un compromiso más fino gracias a sus suspensiones adaptativas. Frente a una Ducati Panigale V4 más potente pero también más cara y más pesada, o una Honda CBR1000RR-R que apuesta por la ligereza, la Kawasaki juega la carta de la polivalencia deportiva con un equipamiento de serie generoso. El pack Performance le aporta ese toque de carácter extra, el que marca la diferencia cuando uno se enfunda el mono y se abrocha la mentonera.
Equipamiento de serie
- Assistance au freinage : Sport ABS
Información práctica
- La moto est accessible aux permis : A
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