Rendimiento clave
Especificaciones técnicas
Motor
- Cilindrada
- 973 cc
- Potencia
- 76.0 ch @ 6700 tr/min (55.5 kW)
- Tipo de motor
- V2, four-stroke
- Refrigeración
- Air
- Relación de compresión
- 9.3:1
- Diámetro × carrera
- 88.0 x 80.0 mm (3.5 x 3.1 inches)
- Válvulas/cilindro
- 2
- Distribución
- Desmodromic valve control
Chasis
- Caja de cambios
- 5-speed
- Transmisión final
- Chain (final drive)
Frenos
- Freno delantero
- Dual disc
- Freno trasero
- Single disc
- Neumático delantero
- 100/90-18
- Neumático trasero
- 130/80-18
Dimensiones
- Depósito
- 24.00 L
- Peso
- 230.00 kg
Presentación
Motocicleta: Ducati 1000 SS Hailwood-Replica (1986)

En 1986, Ducati hizo algo tan hermoso como melancólico: resucitar un fantasma. La 1000 SS Hailwood-Replica no era una simple moto, era un monumento rodante, un homenaje en tornillos y chapa a la consagración de Mike Hailwood en el Tourist Trophy de 1978. Borgo Panigale tomó la base de la 900 SS, llevó su V-twin a 973 cc, y la vistió con una librea roja y verde que ondeaba como una bandera en el viento de la Isla de Man.
Bajo el depósito de líneas clásicas, el bicilíndrico en V a 90 grados respira mediante dos carburadores y gira con la despreocupación característica de los grandes twins refrigerados por aire. 76 caballos a 6700 rpm, es una potencia entregada con una curva más elástica que violenta, sustentada por un par motor presente desde los bajos regímenes. La relación de compresión de 9.3:1 es modesta, hablando de una mecánica concebida para la resistencia y la fiabilidad más que para el rendimiento absoluto. Con sus 220 km/h al final de la recta, no busca humillar a las 4 cilindros japonesas de la época, pero les opone un aura que ellas nunca podrán comprar.
El chasis, un clásico treillis tubular Ducati, soporta los 230 kg con el depósito lleno con una elegancia indudable. La transmisión final por cadena y la caja de cambios de cinco velocidades son elementos de serie de una robustez probada. Los frenos, un doble disco delante y un simple detrás, estaban perfectamente adaptados al carácter de la máquina, deteniendo más de lo que frenaban en seco. Los neumáticos, en 100/90 delante y 130/80 detrás sobre llantas de radios de 18 pulgadas, anclaban la réplica en su época, exigiendo una conducción comprometida y precisa.
Esta máquina se dirigía al coleccionista erudito, al apasionado de la historia, a aquel que ve en una moto mucho más que un conjunto de piezas. Era el recuerdo materializado de una hazaña legendaria, una obra de arte mecánica para aparcar bajo un foco. Conducirla era revivir un instante de gracia, con el sonido grave del V-twin de banda sonora. Una moto-museo que demostraba que Ducati sabía, mejor que nadie, vender sueños con un número de chasis.
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