Rendimiento clave
Especificaciones técnicas
Motor
- Cilindrada
- 292 cc
- Potencia
- 28.0 ch @ 7250 tr/min (20.6 kW)
- Par motor
- 29.0 Nm @ 5750 tr/min
- Tipo de motor
- Monocylindre, 4 temps
- Refrigeración
- Liquid
- Relación de compresión
- 10.9:1
- Diámetro × carrera
- 70.0 x 75.9 mm (2.8 x 3.0 inches)
- Válvulas/cilindro
- 4
- Sistema de combustible
- Injection
- Distribución
- Single Overhead Cams (SOHC)
- Lubricación
- Wet sump
- Encendido
- TCI
- Arranque
- Electric
Chasis
- Chasis
- Underbone, steel
- Caja de cambios
- Automatic
- Transmisión final
- Belt (final drive)
- Suspensión delantera
- Double telescopic fork
- Suspensión trasera
- Unit Swing
- Recorrido rueda delantera
- 100 mm (3.9 inches)
- Recorrido rueda trasera
- 84 mm (3.3 inches)
Frenos
- Freno delantero
- Single disc. Unified Brake System. ABS.
- Freno trasero
- Single disc. Unified Brake System. ABS.
- Neumático delantero
- 120/70-14
- Neumático trasero
- 140/70-14
Dimensiones
- Altura de asiento
- 795.00 mm
- Distancia entre ejes
- 1595.00 mm
- Despeje del suelo
- 130.00 mm
- Longitud
- 2250.00 mm
- Anchura
- 815.00 mm
- Altura
- 1470.00 mm
- Depósito
- 13.00 L
- Peso
- 239.00 kg
- Precio nuevo
- 8 999 €
Presentación
Tres ruedas sobre el asfalto, un concepto que aún divide a los puristas y seduce a una clientela cada vez más amplia. La Yamaha Tricity 300 no es un scooter ordinario, y quien la resume a un simple triciclo de paseo se pierde lo esencial. Con 28 caballos extraídos de un monocilíndrico de 292 cc y un par de 29 Nm disponible desde 5750 rpm, el motor se revela generoso para un uso urbano y periurbano, sin pretender el estatus de moto para largas distancias. La caja automática por correa hace el trabajo con una suavidad tranquilizadora, y el consumo anunciado a 3,3 litros por cada cien kilómetros hacen que los 13 litros del depósito sean suficientes para una autonomía correcta.

Lo que distingue a la Yamaha Tricity 300 de sus rivales directas, como la Piaggio MP3 o la Kymco CV3, es esta arquitectura de doble horquilla telescópica en la parte delantera asociada al sistema LMW (Leaning Multi-Wheel) de Yamaha. El tren delantero se inclina como una moto, proporciona una sensación de seguridad en las curvas mojadas o sobre adoquines resbaladizos, y tranquiliza a los usuarios poco experimentados. Con 239 kg con todos los líquidos y una silla a 795 mm, las dimensiones no son insignificantes. Las personas de baja estatura podrían tener dificultades para maniobrarla en parado, y es precisamente ahí donde entra en juego el sistema de asistencia al estacionamiento, destinado a bloquear la suspensión delantera para estabilizar el vehículo durante las maniobras. Sin embargo, este sistema es objeto de una campaña de recall oficial: puede no liberarse inmediatamente después de la desactivación, manteniendo involuntariamente la suspensión delantera bloqueada y creando un riesgo real de caída al reiniciar. Un defecto que no se debe minimizar en una máquina cuya promesa principal es justamente la estabilidad aumentada. Los propietarios de una Yamaha Tricity 300, especialmente las versiones 2022 y 2023, deben verificar con su concesionario si su unidad está afectada.
Con un precio de 8999 euros, la Yamaha Tricity 300 se posiciona en una horquilla premium para la categoría. El mercado de segunda mano ofrece alternativas interesantes, y muchos buscan una Yamaha Tricity 300 de segunda mano en plataformas especializadas para evitar esta entrada. El precio sigue siendo coherente frente a la Piaggio MP3 500 HPE, más potente pero también significativamente más cara. En su cilindrada, la competencia directa es rara, y Yamaha lo ha entendido bien ocupando este segmento con una ficha técnica sólida: frenado por discos ABS con sistema unificado, neumáticos 120/70-14 en la parte delantera y 140/70-14 en la parte trasera, distancia entre ejes de 1595 mm que garantiza una estabilidad en línea recta apreciable.

El público objetivo es claramente el ciudadano o el periurbano que busca tranquilizarse en dos ruedas, o más bien tres, sin renunciar a la fluidez de un scooter automático. Un conductor de coche que pasa a dos ruedas, un usuario enfrentado a pavimentos degradados, o simplemente alguien que encadena los kilómetros diarios sin querer batallar con su vehículo en cada semáforo. La distancia al suelo de 130 mm y el chasis underbone de acero no hacen de la Tricity una aventurera, pero se mantiene en carretera con seriedad en su registro. La prueba Yamaha Tricity 300 revela una máquina coherente, predecible, eficaz. El recall sobre el freno de estacionamiento empaña puntualmente la imagen, pero no entorpece el fondo del proyecto. Una moto de confianza, siempre y cuando se asegure que las correcciones se hayan aplicado correctamente.
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