Rendimiento clave
Especificaciones técnicas
Motor
- Cilindrada
- 125 cc
- Potencia
- 10.0 ch @ 8500 tr/min (7.3 kW)
- Tipo de motor
- Single cylinder, two-stroke
- Refrigeración
- Liquid
- Relación de compresión
- 15.5:1
- Diámetro × carrera
- 56.0 x 50.6 mm (2.2 x 2.0 inches)
- Distribución
- Membrane & variable discharge openings
Chasis
- Caja de cambios
- 6-speed
- Transmisión final
- Chain (final drive)
Frenos
- Freno delantero
- Single disc
- Freno trasero
- Expanding brake
- Neumático delantero
- 90/90-21
- Neumático trasero
- 120/90-18
Dimensiones
- Depósito
- 8.00 L
- Peso
- 91.00 kg
Presentación
Motorcycle: Husqvarna 125 WR (1992)

En la década de los 90, las pequeñas motos de enduro de dos tiempos eran herramientas de formación implacables, y la Husqvarna 125 WR de 1992 era el arquetipo sueco. Esta moto no te daba lugar a ilusiones, te daba una lección de física pura. Con un motor monocilíndrico de dos tiempos de 125 cm3 y una potencia anunciada de 10 caballos, no se parecía en nada a un animal de feria. Había que hacerla cantar, mantenerla en la estrecha zona donde su simple cilindro líquido-refrigerado entregaba su escaso potencial. La compresión de 15,5:1 y las cotas de diámetro y carrera típicas de una época pasada hablaban de un motor que exigía compromiso, un patadón y un perfecto dominio del embrague para extraer velocidad. Su ficha técnica, sobria, listaba lo esencial: una transmisión final por cadena sobre una caja de seis velocidades, un freno de disco delante y un tambor detrás, todo para un peso en orden de marcha de 91 kilos. Era un arma ligera, ágil, diseñada para aprender a montar antes de pensar en brillar.
Su carácter estaba en esta ausencia de compromisos. La velocidad máxima, alrededor de 95 km/h, no era el tema. El reto era la progresión por los senderos, la capacidad de pasar por todas partes gracias a su chasis fino y sus neumáticos generosos, en 90/90-21 delante y 120/90-18 detrás. El depósito de 8 litros recordaba que las sesiones debían ser cortas e intensas, al igual que la moto misma. No se montaba en una Husqvarna 125 WR para pasear, se montaba para endurecerse. Es esta pedagogía por el desafío lo que forjó su reputación y explica por qué, hoy en día, los apasionados buscan ocasiones o piezas como un kit de decoración Husqvarna 125 WR, un carenado de origen o un encendido fiable para mantenerla en vida. La búsqueda de un cilindro Husqvarna 125 WR o de un kit plástico específico para los años 1999 o 2004 testimonia de un apego a una época donde el enduro era una cuestión de sensaciones brutas.
Comparada con las máquinas japonesas de la época, a menudo más dóciles, la Husqvarna tenía esa aura europea, un poco rugosa, infinitamente carismática. No hacía regalos, pero hacía cada progreso infinitamente gratificante. Su longevidad en producción, con evoluciones hasta los modelos 2005, prueba de que la fórmula encontró su público. Algunos incluso intentaron la experiencia en supermotard, transformando este pura sangre de los caminos en máquina urbana afilada, una conversión que requería trabajo pero revelaba el increíble potencial de su chasis. Hoy en día, es la coqueluche de los coleccionistas del off-road y de los pilotos nostálgicos que quieren redescubrir el auténtico gusto del dos tiempos. Ya sea que esté buscando una Husqvarna 125 WR 1996 completa o simplemente un patadón de repuesto, se sumerge en un capítulo de la historia de la moto verde.
Esta Husqvarna 125 WR se dirige al purista, a aquel que ve en una moto una herramienta de aprendizaje exigente o un objeto de colección para restaurar con piezas de época. No es una máquina para principiante tímido, sino para el aprendiz de piloto serio o el antiguo que quiere reconectar con las sensaciones fundamentales del pilotaje. Recuerda, con una bella intransigencia, que el placer a menudo se esconde en la simplicidad y el esfuerzo. Montar una 125 WR es aceptar el diálogo bruto con la mecánica, y es precisamente en este diálogo donde reside toda su alma.
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