Rendimiento clave
Especificaciones técnicas
Motor
- Cilindrada
- 125 cc
- Potencia
- 20.0 ch @ 9500 tr/min (14.6 kW)
- Tipo de motor
- Single cylinder, two-stroke
- Refrigeración
- Liquid
- Sistema de combustible
- Carburettor
- Distribución
- Membrane
- Arranque
- Kick
Chasis
- Chasis
- iron
- Caja de cambios
- 6-speed
- Transmisión final
- Chain (final drive)
- Embrague
- wet
Frenos
- Freno delantero
- Single disc. 2-piston
- Freno trasero
- Expanding brake (drum brake)
- Neumático delantero
- 3,00-21
- Neumático trasero
- 120-18
Dimensiones
- Altura de asiento
- 830.00 mm
- Distancia entre ejes
- 1380.00 mm
- Longitud
- 2145.00 mm
- Anchura
- 840.00 mm
- Altura
- 1420.00 mm
- Depósito
- 15.00 L
- Peso
- 130.00 kg
- Peso en seco
- 100.00 kg
Presentación
Un simple golpe de pie en el kick bastaba para despertar a esta Tiger, y de repente, el espíritu de las carreras de antaño flotaba sobre el escape. Garelli, en 1985, no fabricaba motos para los salones. La marca forjaba herramientas, y la XR 125 Tiger era la prueba bruta, una máquina tallada para los caminos donde el asfalto ya no tenía derecho de paso. Con su cuadro de acero y sus 100 kilos en seco, exhibía una ligereza que hacía ruborizar a las japonesas de la época. No era una moto de salón, era un pase-montaña mecánico.

Su corazón latía al ritmo de un monocilíndrico dos tiempos de 125 cm³, refrigerado por líquido, que entregaba 20 caballos a 9500 rpm. Estos números no van a impresionar a un piloto moderno, pero en los años 80, en un sendero pedregoso, representaban una libertad total. El dos tiempos ofrecía esa respuesta instantánea, esa capacidad para subir en las revoluciones con un solo giro de muñeca, indispensable para franquear un obstáculo o sacarse de un barrizal. La caja de seis velocidades permitía dosar la potencia con una precisión de cirujano, ya sea en primera para los pasos técnicos o en sexta para tragar las pistas forestales.
La parte ciclo revelaba una filosofía sin compromisos. Un asiento a 83 centímetros y una distancia entre ejes de 1380 mm ofrecían una posición de pilotaje dominante y un equilibrio tranquilizador a baja velocidad. Los neumáticos, un 3.00-21 en el frente y un 120-18 en la parte trasera, eran armas de tracción masiva. El frenado, mixto con un disco en el frente y un tambor en la parte trasera, hacía el trabajo sin florituras. Con un depósito de 15 litros y un consumo cercano a los 6 litros por cada 100, esta Tiger tenía una autonomía que le permitía alejarse realmente de toda gasolinera, donde comenzaba la aventura.
Hoy en día, la Garelli XR 125 Tiger vive una segunda vida bien merecida. Se ha convertido en un objeto de colección para aquellos que conocieron el olor de la aceite de ricino y el crepitar característico de un dos tiempos bien ajustado. Ya no rivaliza con las KTM o Beta modernas, repletas de electrónica y suspensiones ajustables en todas las direcciones. Su valor reside en su simplicidad absoluta, su robustez a prueba de todo y la sonrisa que proporciona en cada salida. Es la moto perfecta para iniciar a un joven piloto a las alegrías del todo-terreno sin riesgo de verlo desaparecer en el horizonte, o para ofrecer a un veterano un retorno a las fuentes lleno de autenticidad. No hace ruido, escupe su historia.
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