Rendimiento clave

🔧
1584 cc
Cilindrada
💺
693 mm
Altura de asiento
22.7 L
Depósito
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Especificaciones técnicas

Motor

Cilindrada
1584 cc
Par motor
127.0 Nm @ 3500 tr/min
Tipo de motor
V2, four-stroke
Refrigeración
Air
Relación de compresión
9.2:1
Diámetro × carrera
95.3 x 111.1 mm (3.8 x 4.4 inches)
Válvulas/cilindro
2
Sistema de combustible
Injection. Electronic Sequential Port Fuel Injection
Distribución
Overhead Valves (OHV)

Chasis

Chasis
Mild steel; tubular frame; two-piece stamped and welded backbone; cast and forged junctions; twin downtubes; bolt-on rear frame.
Caja de cambios
6-speed
Transmisión final
Belt   (final drive)
Suspensión delantera
41.3mm telescopic
Suspensión trasera
Air-adjustable
Recorrido rueda delantera
117 mm (4.6 inches)
Recorrido rueda trasera
76 mm (3.0 inches)

Frenos

Freno delantero
Double disc. 4-piston fixed caliper
Freno trasero
Single disc. 4-piston fixed caliper
Neumático delantero
130/80-B17
Neumático trasero
180/65-B16

Dimensiones

Altura de asiento
693.00 mm
Distancia entre ejes
1612.00 mm
Longitud
2413.00 mm
Depósito
22.70 L
Peso en seco
351.00 kg

Presentación

Motorcycle: Harley-Davidson FLHR Road King (2010)

Harley-Davidson FLHR Road King

Así que aquí está, hablamos de una Harley-Davidson FLHR Road King de 2009. Esta máquina no es un simple accesorio, es una declaración. Un manifiesto carretero en metal pintado y cromados. Cuando la miras, con su parabrisas, sus alforjas de cuero rígidas, su gran faro y sus reposapiés, comprendes instantáneamente su pedigrí. No viene de la nada, es la heredera directa de los modelos que forjaron la leyenda, como la Harley-Davidson FLHR Road King 1998 o la Road King 2000, retomando el relevo de la primera generación lanzada en 1997. No intenta ser moderna, es la esencia misma del touring americano.

El corazón de esta declaración es un V2 de 1584 cc, un Twin Cam 96 que entrega 71 caballos de fuerza y un par de 131 Nm desde 3500 revoluciones. En papel, eso parece modesto comparado con algunos monstruos europeos. Pero en la carretera, es otra historia. Este motor no vibra, pulsa. No gira, respira. La potencia está ahí, lineal, con capacidad de tracción, pero la experiencia es sensorial. La caja de seis velocidades claque con una autoridad mecánica que recuerda a los ancestros, y con ese par, puedes mantenerte en sexta a 90 km/h y dejar que el control de crucero, una innovación bienvenida en esta generación, tome el relevo. La velocidad máxima se aproxima a 160 km/h, no es un cohete, pero su dominio es la autopista a dos cifras y las rutas nacionales infinitas. Con un depósito de casi 23 litros y un consumo razonable, la autonomía es un verdadero argumento para el viajero que quiere ver el país sin apresurarse.

Pero esta Road King, con sus 345 kg completamente llena, impone su físico. Levantarla de su caballete central requiere un buen esfuerzo en la espalda, y este caballete mismo, bien escondido, no es el más fácil de manipular. La altura del asiento de 715 mm es accesible, pero la masa es palpable. Paradójicamente, una vez en movimiento, esta masa se convierte en un activo. La estabilidad es fenomenal, anclada por una distancia entre ejes de 1625 mm. El chasis de acero y la suspensión trasera de aire ajustable dan una base confiada. Literalmente puedes hacer marcha atrás en un semáforo sin apoyar el pie, gracias a esta inercia bien dominada. Los frenos de disco simples con ABS, aunque no excesivos, son suficientes para una máquina que prioriza la anticipación. Es una moto que te exige domarla físicamente al arrancar, pero que te recompensa con una placidez real tan pronto como los neumáticos 130/80 y 180/65 comienzan a rodar.

¿Para quién es? No es para el piloto de circuito en busca de cifras, ni para el principiante intimidado por su peso y su longitud. Es para el viajero que comprende que el viaje es un estado de ánimo, no una carrera. Para aquel que quiere una presencia, un aura, y una capacidad para absorber los kilómetros sin estrés. Es la antítesis de la deportiva. Sus puntos fuertes son su carácter indeleble, su equipamiento completo integrado desde el origen, y esta sensación de pilotar un monumento. Sus puntos débiles son los inevitables compromisos de tal filosofía: la masa, el calor del motor al ralentí, una mecánica que habla alto y fuerte. Comparada con una Honda Gold Wing o una BMW K 1600, ofrece menos tecnología y rendimiento bruto, pero más identidad y sensación pura.

En resumen, la FLHR Road King 2009 no es una moto que criticas con gráficos de rendimiento. La experimentas con tus sentidos. Representa una elección. La de priorizar la experiencia sobre la estadística, la ruta sobre la pista, el estilo sobre la eficiencia. No es perfecta, es auténtica. Y para algunos, eso vale mucho más que algunos caballos de fuerza o kilogramos menos. Sigue, en la línea de sus mayores de los años 1997 a 2000, la guardiana de cierto espíritu del viaje en moto. Un espíritu donde se toma tiempo, donde la máquina es un compañero de ruta imponente y fiel, y donde cada kilómetro es una celebración de la libertad sobre dos ruedas.

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