Rendimiento clave
Especificaciones técnicas
Motor
- Cilindrada
- 239 cc
- Potencia
- 12.0 ch @ 5800 tr/min (8.8 kW)
- Tipo de motor
- Single cylinder, two-stroke
- Refrigeración
- Air
- Relación de compresión
- 10.0:1
- Diámetro × carrera
- 72.8 x 57.5 mm (2.9 x 2.3 inches)
- Distribución
- Membrane
Chasis
- Caja de cambios
- 6-speed
- Transmisión final
- Chain (final drive)
Frenos
- Freno delantero
- Single disc
- Freno trasero
- Single disc
- Neumático delantero
- 2.75-21
- Neumático trasero
- 4.00-18
Dimensiones
- Depósito
- 5.50 L
- Peso
- 86.00 kg
Presentación
En 1991, mientras el mercado de las motos de baja cilindrada se sumergía en la carrera por la potencia y el carenado, Beta lanzó un ovni. La ALP 240 no era una moto, era una herramienta. Un todo terreno mecánico concebido para el uso utilitario puro, el trabajo en el bosque o los caminos de montaña, lejos de toda pretensión deportiva. Su hoja de especificaciones se resumía a una ecuación simple: ser irrompible, manejable al extremo y poder llevar a su piloto de cualquier lugar.

El motor dice mucho sobre esta filosofía. Un monocilíndrico de dos tiempos de 239 cm3, alimentado sóbramente por un carburador, que entrega 12 caballos a 5800 rpm. Estas cifras no invitan a soñar, pero no mienten. Con un diámetro de 72,8 mm y una carrera moderada, este bloque privilegia la flexibilidad y la resistencia al máximo. La relación de compresión de 10:1 y el refrigeración por aire simple le permiten digerir cualquier combustible sin inmutarse. Acoplado a una caja de seis velocidades con transmisión por cadena, transforma esta Beta en un mula infatigable, capaz de tractar un remolque o de escalar un sendero pedregoso al paso sin calarse.
El chasis, en su despojamiento total, es la otra clave de bóveda. Con un peso anunciado de 86 kg con todos los líquidos y un depósito de 5,5 litros, la ALP 240 es de una ligereza desarmante. Los neumáticos 2.75-21 en la parte delantera y 4.00-18 en la parte trasera, típicos de las motos de trail de la época, le ofrecen una flotación excepcional en terreno blando. El frenado, asegurado por un simple disco en cada rueda, es suficiente para una máquina cuyo velocímetro se detiene en 85 km/h. Esta velocidad máxima, más que limitada en carretera, es en realidad una confesión: esta moto nunca ha sido concebida para el asfalto.
Hoy en día, la Beta ALP 240 cultiva su estatus de curiosidad para iniciados. No rivaliza ni con las ágiles Honda XR 250 ni con las robustas Yamaha TTR 250 de la época. Existe en su propio nicho, el del objeto funcional sin adornos. Para el coleccionista de mecánicas atípicas, el forestal o el rural que busca una montura sin electrónica ni complicación, representa una forma de autenticidad perdida. Es la moto que nunca se apaga, que se enjuaga con una manguera y que arranca al primer golpe de patada. Una anti-moto, en definitiva, y es todo su genio.
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