Rendimiento clave
Especificaciones técnicas
Motor
- Cilindrada
- 1050 cc
- Potencia
- 150.0 ch @ 10500 tr/min (110.3 kW)
- Par motor
- 116.7 Nm @ 7150 tr/min
- Refrigeración
- liquide
- Relación de compresión
- 12.92:1
- Diámetro × carrera
- 79 x 71.4 mm
- Válvulas/cilindro
- 4
- Árbol de levas
- 2 ACT
- Sistema de combustible
- Injection
Chasis
- Chasis
- aluminium à deux longerons
- Caja de cambios
- boîte à 6 rapports
- Transmisión final
- Chaîne
- Suspensión delantera
- Fourche inversée Showa Ø 43mm, déb : 120 mm
- Suspensión trasera
- Amortisseur Showa, déb : 130 mm
Frenos
- Freno delantero
- Freinage 2 disques Ø 320 mm, fixation radiale, étrier 4 pistons
- Freno trasero
- Freinage 1 disque Ø 255 mm, étrier 2 pistons
- Neumático delantero
- 120/70-17
- Presión delantera
- 2.35 bar
- Neumático trasero
- 190/55-17
- Presión trasera
- 2.90 bar
Dimensiones
- Altura de asiento
- 825.00 mm
- Depósito
- 15.50 L
- Peso en seco
- 192.00 kg
- Precio nuevo
- 13 750 €
Presentación
Veinticinco años lleva este tricilíndrico inglés desafiando los códigos del roadster deportivo, y Triumph elige 2018 para ofrecerle una renovación musculosa. La Speed Triple nunca ha sido una moto discreta. Es una máquina diseñada para provocar, para agitar, para poner la adrenalina en circulación desde el primer golpe de muñeca. Esta cuarta generación del 1050 no reniega nada de ese legado, lo asume con 150 caballos desarrollados a 10 500 rpm y un par de 116,7 Nm a 7 150 rpm. Diez caballos más que la versión anterior, obtenidos no mediante una rediseño completo sino a través de una revisión en profundidad del motor existente, con nada menos que 105 piezas reemplazadas o modificadas. Tasa de compresión elevada a 12,9:1, nuevos pistones, perfiles de leva high-lift, culata retrabajada para mejorar la evacuación de gases: Triumph lo ha repasado todo con lupa sin tocar la arquitectura de base.

El resultado se percibe ante todo en el rango de utilización. El tricilíndrico 1050 sube de régimen con una franqueza mayor, y el par disponible desde las bajas revoluciones sigue siendo el argumento de peso frente a rivales como la Kawasaki Z1000 o la MT-10 de Yamaha. Estas últimas apuestan por la brutalidad urbana, pero ninguna reproduce esa sonoridad particular del tres cilindros en línea, ese rugido sordo que se convierte en mecánica de competición pasadas las 7 000 rpm. Por 13 750 euros, el precio es coherente con el posicionamiento: la Speed Triple S no busca competir con los roadsters de entrada de gama, apunta al motorista experimentado que quiere carácter sin compromisos. Un principiante haría mejor en mirar hacia otro lado, el asiento alto a 825 mm y el temperamento del motor no perdonan fácilmente los errores de juventud.
La evolución estética se lee en los detalles. Las nuevas llantas de radios sesgados reemplazan el diseño en Y de los años anteriores, con un parentesco visual asumido con las ruedas forjadas de las primeras Speed Triple R. La diferencia más llamativa se encuentra en el cuadro de instrumentos. La pantalla TFT en color de 5 pulgadas hace su entrada, con tres configuraciones de visualización que se adaptan a los cuatro modos de conducción disponibles: Road, Sport, Rain y Rider. Los mandos retroiluminados completan esta modernización bienvenida. No nos vamos a engañar, resultaba chocante ver a este roadster premium conformarse con una instrumentación analógica cuando las Tiger ya habían dado el salto a lo digital. La Speed Triple recupera por tanto su retraso con un equipamiento que por fin corresponde a su categoría. El ABS y el control de tracción desconectables se incorporan a la ficha técnica, junto con un control de crucero que no es precisamente el accesorio más demandado en este tipo de moto, pero del que nadie se quejará en autopista.
El chasis de aluminio de dos largueros, herencia lejana de la Daytona 955, permanece idéntico. Es la decisión correcta. ¿Por qué cambiar lo que funciona? La horquilla invertida Showa de 43 mm con 120 mm de recorrido y el amortiguador trasero del mismo fabricante permiten 130 mm de carrera, todo ello ajustable en ambos sentidos. En cuanto a los frenos, Brembo cumple con dos discos de 320 mm en el frontal montados con pinzas radiales de cuatro pistones, y un simple disco de 255 mm en la trasera. El frenado es preciso, modulable, sin histeria, exactamente lo que se espera en una moto de 192 kg en seco capaz de alcanzar los 240 km/h. El depósito de 15,5 litros limita la autonomía, lo que no es ninguna sorpresa en una moto de este carácter, pero impone paradas frecuentes en las etapas largas.
Para quienes encuentran la versión S demasiado contenida, Triumph ofrece la RS, con suspensiones Öhlins, piezas de carbono, silenciador Arrow, central inercial y modo Track. Tres kilos menos, un equipamiento que roza la preparación de circuito. La Speed Triple mantiene así su estratificación en dos niveles, con una versión de entrada ya bien dotada y una versión premium para los pilotos que quieren extraer el máximo de la mecánica. Este modelo 2018 sigue siendo ante todo una moto de carácter, construida para quienes saben lo que buscan y no tienen ninguna intención de que nadie les explique por qué un roadster debería ser razonable.
Equipamiento de serie
- Assistance au freinage : L'ABS peut être désactivé de série
Información práctica
- La moto est accessible aux permis : A
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