Rendimiento clave
Especificaciones técnicas
Sin diferencias de specs entre estos dos años.
Motor
- Cilindrada
- 449 cc
- Potencia
- 60.0 ch (44.1 kW)
- Tipo de motor
- Single cylinder, four-stroke
- Refrigeración
- Liquid
- Relación de compresión
- 12.5:1
- Diámetro × carrera
- 96.0 x 62.1 mm (3.8 x 2.4 inches)
- Válvulas/cilindro
- 4
- Árbol de levas
- 2 ACT
- Sistema de combustible
- Injection
- Distribución
- Double Overhead Cams/Twin Cam (DOHC)
- Lubricación
- Semi-dry sump
- Encendido
- Electronic ignition
- Arranque
- Kick
Chasis
- Chasis
- périmétrique en aluminium
- Caja de cambios
- 5-speed
- Transmisión final
- Chain (final drive)
- Suspensión delantera
- Inverted telescopic SFF-Air suspension
- Suspensión trasera
- Showa link type, coil spring, oil damped
- Recorrido rueda trasera
- 310 mm (12.2 inches)
Frenos
- Freno delantero
- Single disc
- Freno trasero
- Single disc
- Neumático delantero
- 80/100-21
- Neumático trasero
- 110/90-19
Dimensiones
- Altura de asiento
- 955.00 mm
- Distancia entre ejes
- 1495.00 mm
- Despeje del suelo
- 325.00 mm
- Longitud
- 2190.00 mm
- Anchura
- 830.00 mm
- Altura
- 1270.00 mm
- Depósito
- 6.20 L
- Peso
- 112.00 kg
- Precio nuevo
- 8 899 €
Presentación
¿Te preguntas qué queda de una moto de cross cuando se la despoja de todas las ayudas electrónicas modernas? La Suzuki RM-Z450, en su versión 2016, responde crudamente a esta pregunta. Con sus 449 cm³, su monocilíndrico de cuatro tiempos y sus 60 caballos, se alinea en el papel con las otras 450 del mercado. Pero el diablo está en los detalles, o mejor dicho, en las ausencias. Mientras que toda la competencia ha adoptado el arranque eléctrico, Suzuki persiste con un buen viejo kick. Una elección que hace rechinar los dientes en 2016, y que pesa en la balanza a 8899 euros. Por este precio, se tiene una máquina de 112 kg todos llenos hechos, sóbremente alimentada por un depósito de 6,2 litros, y que muestra una altura de asiento de 955 mm. ¿El público? Puristas, pilotos experimentados que prefieren la simplicidad mecánica y no tienen miedo de dar un golpe de talón.

Sin embargo, esta RM-Z no es una antigüedad. Su cuadro perimetral de aluminio ha sido retrabajado para ganar en rigidez y en ligereza. La verdadera revolución viene de su horquilla delantera Showa SFF-Air, una suspensión de aire que suprime el resorte helicoidal y permite un ajuste fino vía válvulas de presión. Una ganancia de peso nada despreciable, pero sobre todo una modularidad apreciable para adaptarse a diferentes pistas y morfologías. A la parte trasera, el tradicional combinado Showa hace su trabajo con precisión. En cuanto al frenado, se mantiene con disco simple en la parte delantera y en la parte trasera, suficiente para el cross donde el freno motor prima a menudo.
El argumento de marketing de la época era su sistema electrónico estrella: el Suzuki Holeshot Assist Control, o S-HAC. Dos modos para optimizar el encendido al salir, según que la pista sea grasienta o adherente. Una innovación testada en campeonato, que visaba a compensar el retraso tomado en el EFI. Porque sí, esta moto tiene un pasado glorioso: fue la primera en adoptar la inyección electrónica en 2007, y ha engarrado títulos mundiales y nacionales bajo la silla de leyendas como Carmichael o Dungey. Pero en 2016, frente a KTM o Kawasaki repletas de electrónica, el S-HAC hacía un poco figura de adorno para disimular la ausencia de un verdadero sistema de control de tracción.
Entonces, ¿quién compra una Suzuki RM-Z450 hoy? Ciertamente no un principiante, intimidado por el kick y la vivacidad de un gran monocilíndrico. Es una máquina para el piloto experimentado, que valora una sensación bruta y directa, un chasis preciso y unas suspensiones de alta gama. Un pistard que prefiere ajustar su moto con llaves y su muñeca más que con un menú digital. Su precio la coloca en la cancha de los grandes, pero la ausencia de arranque eléctrico la hace singular, incluso anacrónica. Recuerda una época donde el cross era una cuestión de mecánica pura, de feeling y de competencia. Una elección valiente, o terco, según que se esté en el campamento de los tradicionalistas o de los modernistas.
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