Rendimiento clave
Especificaciones técnicas
Motor
- Cilindrada
- 750 cc
- Potencia
- 148.0 ch @ 13200 tr/min (108.9 kW)
- Par motor
- 86.3 Nm @ 11200 tr/min
- Tipo de motor
- 4 cylindres en ligne, 4 temps
- Refrigeración
- liquide
- Relación de compresión
- 12.5 : 1
- Diámetro × carrera
- 70 x 48.7 mm
- Válvulas/cilindro
- 4
- Árbol de levas
- 2 ACT
- Sistema de combustible
- Injection
Chasis
- Chasis
- double poutre périmétrique en alu
- Caja de cambios
- boîte à 6 rapports
- Transmisión final
- Chaîne
- Suspensión delantera
- Fourche téléhydraulique inversée Ø 43 mm, déb : 120 mm
- Suspensión trasera
- Mono-amortisseur, déb : 130 mm
Frenos
- Freno delantero
- Freinage 2 disques Brembo Ø 310 mm, fixation radiale, étrier 4 pistons
- Freno trasero
- Freinage 1 disque Ø 220 mm, étrier simple piston
- Neumático delantero
- 120/70-17
- Neumático trasero
- 180/55-17
Dimensiones
- Altura de asiento
- 810.00 mm
- Depósito
- 17.00 L
- Peso
- 190.00 kg
- Precio nuevo
- 12 799 €
Presentación
¿Quién recuerda aún que la categoría de las 750 deportivas hizo vibrar a generaciones enteras de motociclistas? En 2014, Suzuki intenta reavivar la llama con esta GSX-R 750 SE, una edición especial limitada a 25 unidades para el mercado francés. ¿Una pincelada sobre una mecánica probada, o un verdadero regalo para coleccionistas exigentes?

La base, nos la sabemos de memoria. El cuatro cilindros en línea de 750 cc desarrolla 148 caballos a 13 200 rpm con un par motor de 86,3 Nm situado a 11 200 rpm. Unas cifras que colocan a la Suzuki en lo más alto frente a una competencia que, hay que decirlo, ha abandonado ampliamente este segmento. La Kawasaki ZX-6R juega en una cilindrada inferior, la Honda CBR600RR también. Solo la MV Agusta F3 800 viene a hacerle cosquillas a la siete y media en el terreno del prestigio, pero a un precio mucho más elevado. Con sus 190 kg en orden de marcha y su chasis de doble viga perimetral en aluminio, la GSX-R conserva una relación peso/potencia que haría palidecer a muchas deportivas modernas. La velocidad máxima anunciada de 270 km/h confirma que el potencial sigue intacto.
Lo que distingue a esta SE de una GSX-R estándar es, ante todo, el vestido. La decoración roja y negra sale directamente de la fábrica de Hamamatsu, no de un taller de personalización de última hora. Las llantas reciben filetes rojos, las pinzas monobloque Brembo lucen un rotulado a juego, los tapones de los tubos de horquilla están anodizados en rojo mientras que la tuerca de dirección, el tensor de cadena y las botellas de la horquilla adoptan un tono dorado cobrizo. Un asiento rojo completa el conjunto. Sutil sin ser ostentoso. Por este vestuario, Suzuki pide un suplemento respecto al modelo de serie, elevando la factura a 12 799 euros. Es el precio de la exclusividad, aunque mecánicamente nada cambie bajo el carenado.
En cuanto al equipamiento, la GSX-R 750 se mantiene fiel a su filosofía minimalista. Sin control de tracción, sin modos de conducción sofisticados. La electrónica se resume en un amortiguador de dirección pilotado, el sistema S-DMS que ofrece dos cartografías de inyección, y un embrague antirrebote. La parte ciclo se apoya en una horquilla invertida de 43 mm y un monoamortiguador que ofrecen respectivamente 120 y 130 mm de recorrido. El frenado confiado a Brembo con dos discos de 310 mm de fijación radial y pinzas de cuatro pistones inspira confianza. Los neumáticos en 120/70-17 delante y 180/55-17 detrás se mantienen dentro de los estándares del segmento. El asiento encaramado a 810 mm y el depósito de 17 litros permiten contemplar algo más que sesiones de circuito, aunque la posición de conducción no miente sobre las intenciones de la máquina.
Esta edición especial se dirige a un público muy concreto. Los apasionados del linaje GSX-R, los que consideran la 750 como el justo medio entre la nerviosidad de una 600 y la brutalidad de una 1000. Los nostálgicos de una época en la que el segmento de las supersport hacía soñar en los patios de los institutos. Con solo 25 unidades disponibles en Francia, la SE juega claramente la carta de la rareza. En el plano dinámico, nada nuevo bajo el sol, pero la receta sigue siendo sabrosa. Un chasis preciso, un motor generoso en las vueltas, una moto que exige compromiso al piloto sin castigarlo al menor error. En un mercado donde las deportivas puras ceden terreno a las roadster y a las trail, esta GSX-R 750 SE parece una carta de amor dirigida a una época pasada. Queda por saber si 12 799 euros por pintura y anodizado bastan para justificar el desvío.
Información práctica
- La moto est accessible aux permis : A
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