Rendimiento clave
Especificaciones técnicas
Motor
- Cilindrada
- 748 cc
- Potencia
- 123.0 ch @ 11800 tr/min (92.0 kW)
- Par motor
- 80.0 Nm @ 9300 tr/min
- Tipo de motor
- In-line four, four-stroke
- Refrigeración
- Liquid
- Relación de compresión
- 11.5 : 1
- Diámetro × carrera
- 73 x 44.7 mm
- Válvulas/cilindro
- 4
- Árbol de levas
- 2 ACT
- Arranque
- Electric
Chasis
- Chasis
- type Kis Frame à deux longerons en alu
- Caja de cambios
- 6-speed
- Transmisión final
- Chain (final drive)
- Suspensión delantera
- Fourche téléhydraulique inversée Ø 43 mm, déb : 120 mm
- Suspensión trasera
- Mono-amortisseur, déb : 130 mm
Frenos
- Freno delantero
- Dual disc
- Freno trasero
- Single disc
- Neumático delantero
- 120/70-17
- Presión delantera
- 2.50 bar
- Neumático trasero
- 190/50-17
- Presión trasera
- 2.90 bar
Dimensiones
- Altura de asiento
- 790.00 mm
- Depósito
- 18.00 L
- Peso
- 235.00 kg
- Peso en seco
- 203.00 kg
- Precio nuevo
- 10 517 €
Presentación
Se habla de una icona, ahí. No de una simple moto, sino de un pedazo de historia competición, forjado en las llamas del Bol d’Or y de las 24 Horas de Le Mans. La Kawasaki ZX-7R, sobre todo en su versión R del año 2000, es el Graal para todo aficionado a las deportivas con sangre verde. Exhibe una ficha técnica que huele bien al fin de una época, con sus 123 caballos a 11800 rpm y su par de 80 Nm, alojados en un cuatro cilindros en línea tan sólido como una enclume. Pero hoy, frente a una Suzuki GSX-R 750 más ágil o a las 1000 modernas que aplastan los cronos, ¿qué vale esta leyenda?

Hay que admitirlo, el tiempo ha dejado sus marcas, sobre todo en la báscula. Con sus 235 kg con todos los líquidos, la ZX-7R no es una bailarina. En curva cerrada, demanda autoridad en el manillar, no se inclina con la vivacidad de una 600 actual. Sin embargo, una vez en marcha, es ahí donde opera la magia. Su chasis de aluminio de tipo Kis Frame es de una rigidez monolítica, y acoplado a una horquilla invertida de 43 mm y un monoamortiguador ajustables, ofrece una estabilidad en curva que inspira una confianza absoluta. Es una máquina que se pilota al milímetro, donde el feeling prima sobre la nerviosidad pura.
El motor es un verdadero carácter. No tiene la potencia explosiva de un litro moderno, pero su curva de par es generosa, su régimen útil amplio. Tira fuerte desde el medio de la escala, lo que la convierte en una aliada redoutable en carretera sinuosa o en circuito para quien domina el mantenimiento de los regímenes. La caja de seis velocidades es precisa como una herramienta de relojero, y los frenos, disco doble delantero, ofrecen una potencia y una progresividad que no tienen nada que envidiar a muchos modelos recientes. Se está lejos de la asistencia electrónica, aquí es el piloto quien gestiona todo, y es todo el sal de la experiencia.
Entonces, ¿a quién se dirige esta Kawasaki ZX-7R hoy? Ciertamente no al principiante, intimidado por su peso y su carácter franco. Es el apañamiento del viajero deportivo experimentado, del coleccionista, del pistard amateur que busca una sensación bruta y mecánica. Por unos 10500 euros en la época, representaba el apogeo de la deportiva 750. Comparada con una hipotética Kawasaki ZX-7R 2023 que lamentablemente no existe, parece arcaica. Pero es justamente su encanto: no es una herramienta aséptica, es una parte de alma motociclista. Conducir una ZX-7R es pilotar un pedazo de leyenda, con sus defectos asumidos y sus cualidades imperecederas. Para quien tiene los riñones y el corazón, sigue siendo una referencia absoluta.
Información práctica
- La moto est accessible aux permis : A
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