Rendimiento clave
Especificaciones técnicas
Motor
- Cilindrada
- 50 cc
- Potencia
- 1.3 ch @ 3800 tr/min (0.9 kW)
- Tipo de motor
- Single cylinder, two-stroke
- Refrigeración
- Air
- Sistema de combustible
- Carburettor
- Lubricación
- 2 cycle oil in a 50:1 ratio
- Arranque
- Kick
Chasis
- Caja de cambios
- Automatic
- Transmisión final
- Chain (final drive)
- Suspensión delantera
- Telescopif fork
- Suspensión trasera
- Shock absorber
Frenos
- Freno delantero
- Expanding brake (drum brake)
- Freno trasero
- Expanding brake (drum brake)
- Neumático delantero
- 4.00-5
- Neumático trasero
- 4.00-5
Dimensiones
- Altura de asiento
- 762.00 mm
- Longitud
- 1270.00 mm
- Anchura
- 965.00 mm
- Altura
- 584.00 mm
- Depósito
- 2.84 L
- Peso en seco
- 29.00 kg
Presentación
En 2023, presentar una deportiva propulsada por un dos tiempos de 50 cc y frenos de tambor es menos una estrategia comercial que un acto de fe. La Di Blasi Express 50 no es una moto como las demás, es un vestigio móvil, un concentrado de ingeniosidad minimalista que desafía la época de las pantallas táctiles y las ayudas electrónicas. Su existencia misma es una provocación suave, un guiño a una época donde la libertad sobre dos ruedas comenzaba con un simple permiso AM.

Su motor monocilíndrico dos tiempos de 49,9 cc, alimentado por un carburador, es una mecánica de una simplicidad arcaica. Entrega 1,3 caballos a 3800 rpm, una potencia que no hará temblar un velocímetro pero que basta para propulsar sus 29 kg en seco hacia una velocidad máxima de 48 km/h. La transmisión automática y la transmisión final por cadena liberan al piloto de toda contingencia, transformando la experiencia en un ejercicio de pura sensación. Con un consumo cercano a los 1,8 litros por cada cien kilómetros, su depósito de 2,8 litros se convierte en un pasaporte para exploraciones urbanas de una sorprendente autonomía.
El chasis, con su horquilla telescópica y su amortiguador trasero, dialoga con neumáticos 4.00-5 que parecen sacados directamente de un catálogo de los años 70. Los frenos de tambor, en la parte delantera y trasera, recuerdan con cierta candidez que la anticipación era la primera ayuda al frenado. La silla a 762 mm de alto impone una posición de asiento, casi recta, que contrasta con el label “Sport” de la ficha técnica. Aquí, lo deportivo no está en el rendimiento, sino en la agilidad absoluta permitida por un encombre y un peso irrisorios.
Comparar la Di Blasi Express 50 con una Aprilia RS4 50 o con una Derbi Senda sería perder de vista lo esencial. No pertenece al mundo de las deportivas en miniatura sedientas de revoluciones. Es un objeto aparte, una escultura mecánica funcional para el aprendiz de piloto, el coleccionista ávido de singularidad, o el urbano radical que busca la antítesis absoluta de la pesadez moderna. No hace ruido, susurra. Y en ese murmullo, está todo el sabor de una moto que ha elegido permanecer ella misma, lejos de la carrera a la potencia.
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