Rendimiento clave
Especificaciones técnicas
Motor
- Cilindrada
- 745 cc
- Potencia
- 27.0 ch @ 5000 tr/min (19.7 kW)
- Tipo de motor
- Two cylinder boxer, four-stroke
- Refrigeración
- Air
- Relación de compresión
- 7.0:1
- Diámetro × carrera
- 78.0 x 78.0 mm (3.1 x 3.1 inches)
- Válvulas/cilindro
- 2
- Distribución
- Overhead Valves (OHV)
Chasis
- Caja de cambios
- 4-speed with reverse
- Transmisión final
- Shaft drive (cardan) (final drive)
Frenos
- Freno delantero
- Single disc
- Freno trasero
- Expanding brake
- Neumático delantero
- 3.75-19
- Neumático trasero
- 3.75-19
Dimensiones
- Depósito
- 24.00 L
- Peso
- 370.00 kg
Presentación
En 1992, mientras las motocicletas japonesas inundaban el mundo con su tecnología y potencia, la Chang-Jiang 750 J-1 con su sidecar existía en otro planeta temporal. No era una moto, sino una reliquia rodante, una copia china fiel y obstinada de la BMW R71 que los soviéticos habían ellos mismos copiado para su Ural. Su flat-twin de 745 cm³ solo desarrollaba 27 caballos de potencia, una potencia que cualquier 125 moderna enviaría a la papelera. Con una relación de compresión de 7:1 digna de un tractor de los años 50, giraba a un régimen de un diésel, sangrando su modesta potencia a 5000 rpm máximo.

El peso anunciado de 370 kg a plena carga, sidecar incluido, da vértigo. Esta masa se desplazaba gracias a una caja de cambios de cuatro relaciones, dotada de un lujo supremo para este tipo de máquina: una marcha atrás, indispensable para maniobrar este convoy de casi cuatro metros de largo. La transmisión final por cardán, herencia directa de la BMW original, aseguraba una robustez legendaria a expensas de toda vivacidad. La velocidad de punta, teóricamente de 110 km/h, debía relevar de lo heroico en llano, y de una pura ficción en una cuesta.
Su equipamiento era un ejercicio de minimalismo radical. Un único disco de freno al frente, probablemente más simbólico que eficaz, y un freno de tambor en la rueda trasera, debían contener la enorme inercia del conjunto. Los neumáticos, en dimensión 3.75-19 en las tres ruedas, parecían los de una ciclomotor inflados con esteroides. El sidecar, fijo y rígido, transformaba toda tentativa de giro sin pasajero en un peligroso ejercicio de contrabrackeo musculoso.
Frente a una Honda Gold Wing o incluso una Ural más reciente, la Chang-Jiang hacía figura de ancestro fósil. No tenía a su favor ni el confort, ni el rendimiento, ni la fiabilidad. Su existencia solo se justificaba por su valor histórico palpable y su carácter indestructible. Conducir esta máquina era negociar con la física de las masas, anticipar las paradas con una longitud de antelación, y aceptar que el viaje cuenta mucho más que el destino.
La Chang-Jiang 750 J-1 con sidecar no se dirigía evidentemente al motociclista estándar. Era el vehículo de elección para el coleccionista purista, el aventurero dispuesto a reparar en el borde del camino con un martillo y un destornillador, o quienquiera que buscara un antídoto radical a la modernidad aséptica. Era una máquina que enseñaba la paciencia, la humildad y una forma de mecánica rudimentaria. Hoy en día, representa mucho más que un medio de transporte: es un fragmento de historia de la guerra fría y de la industria motociclista, rodando al ritmo lento y solemne de su flat-twin soplador.
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