Rendimiento clave
Especificaciones técnicas
Motor
- Cilindrada
- 745 cc
- Potencia
- 27.0 ch @ 5000 tr/min (19.7 kW)
- Tipo de motor
- Two cylinder boxer, four-stroke
- Refrigeración
- Air
- Relación de compresión
- 7.0:1
- Diámetro × carrera
- 78.0 x 78.0 mm (3.1 x 3.1 inches)
- Válvulas/cilindro
- 2
- Distribución
- Overhead Valves (OHV)
Chasis
- Caja de cambios
- 4-speed with reverse
- Transmisión final
- Shaft drive (cardan) (final drive)
Frenos
- Freno delantero
- Expanding brake
- Freno trasero
- Expanding brake
- Neumático delantero
- 3.75-19
- Neumático trasero
- 3.75-19
Dimensiones
- Depósito
- 24.00 L
- Peso
- 370.00 kg
Presentación
En plena vorágine de las deportivas japonesas de los años 90, la Chang-Jiang 750 FY con su sidecar proponía un viaje en el tiempo, un anacronismo rodante que no se preocupaba por el rendimiento. Esta máquina, copia china del BMW R71 de antes de la guerra, era menos un vehículo de transporte que una declaración política sobre ruedas, congelada en un diseño de los años 1930. Su motor bicilíndrico a plat de 745 cc, con un diámetro y carrera cuadrados de 78 mm, desarrollaba una potencia risible de 27 caballos, apenas para mover sus 370 kg completamente equipados. Una relación de compresión de 7:1 habla por sí misma: estamos aquí en la mecánica primitiva, diseñada para sobrevivir con el combustible más mediocre y un mantenimiento mínimo.

La ficha técnica es un inventario a la Prévert de la obsolescencia. Frenos de tambor en las tres ruedas, una transmisión por árbol con una caja de cuatro velocidades dotada de una marcha atrás, y neumáticos 3.75-19 que parecen sacados de un tractor. El depósito de 24 litros era una necesidad, dado que el mejor amigo de esta moto sidecar era sin duda la estación de servicio, con una velocidad máxima plafonando alrededor de los 110 km/h. Se imagina al piloto, no inclinado en curva, sino luchando contra el par de vuelco y planificando sus adelantamientos con varios días de antelación.
Comparar esta Chang-Jiang con cualquier cosa de contemporáneo, una Honda CB750 o una BMW K75, sería una insulsa… para las japonesas y la bávara. No pertenece al mismo universo. Su valor residía enteramente en su imagen y su función utilitaria indestructible. Era la montura de las milicias rurales, de los oficiales del ejército popular, y de cualquiera que necesitara un vehículo todo terreno y reparable a golpes de martillo y alicates.
Conducir esta moto sidecar hoy no tiene nada que ver con el pilotaje. Es una experiencia arqueológica, una lección de mecánica a la antigua, y un ejercicio de paciencia absoluta. Se dirige únicamente al coleccionista apasionado de historia industrial o al cineasta en busca de accesorio de época perfectamente auténtico. Para el mochilero o el epicúreo de la carretera, es un castigo. Pero como reliquia de una época pasada y símbolo de cierta idea de la robustez, posee un encanto brutal e innegable, a condición de no estar nunca apurado.
Opiniones y comentarios
Aún no hay opiniones. ¡Sé el primero en compartir la tuya!