Rendimiento clave
Especificaciones técnicas
Motor
- Cilindrada
- 230 cc
- Potencia
- 18.0 ch (13.1 kW)
- Par motor
- 16.5 Nm @ 6000 tr/min
- Tipo de motor
- Single cylinder, four-stroke
- Refrigeración
- Air
- Sistema de combustible
- Carburettor
- Encendido
- CDI
Chasis
- Transmisión final
- Chain (final drive)
Frenos
- Freno delantero
- Single disc
- Freno trasero
- Single disc
- Neumático delantero
- 110/70-17
- Neumático trasero
- 140/70-17
Dimensiones
- Distancia entre ejes
- 1385.00 mm
- Longitud
- 2015.00 mm
- Anchura
- 765.00 mm
- Altura
- 1098.00 mm
- Peso en seco
- 166.00 kg
Presentación
En 2009, el mercado europeo estaba inundado de pequeñas cilindradas asiáticas listas para conquistar los permisos A2 nacientes. La Azel 250 GS llegaba a esta contienda con una propuesta simple: una base mecánica probada y un look de naked bike accesible. Esta máquina no pretendía revolucionar el segmento, sino ofrecer una entrada sin fiorituras ni malas sorpresas. Se estaba lejos de las efusiones líricas sobre la pasión italiana o la precisión nipona; aquí, se trataba de transporte motociclista en estado bruto.

Su motor monocilíndrico de 230 cm3 refrigerado por aire y alimentado por un carburador es una arquitectura que huelen bien a los años 1980. Con 18 caballos de potencia y 16,5 Nm de par a 6000 rpm, las prestaciones no van a pulverizar el cronómetro. Este bloque, de una robustez legendaria, está diseñado para aguantar los kilómetros y las manipulaciones de principiantes sin inmutarse. La transmisión final por cadena es lo más clásico, al igual que el refrigeración por aire que suprime radiador, líquido y tuberías superfluas. Es la esencia misma de la simplicidad mecánica.
El chasis muestra una distancia entre ejes de 1385 mm, una base estable para un novato. El peso en seco de 166 kg presagia una moto manejable en ciudad, aunque faltan datos sobre el peso en orden de marcha. El suministro de neumáticos, de 110 en el delantero y de 140 en el trasero, es estándar para la categoría. Los frenos, simple disco en cada extremo, recuerdan que se está sobre una máquina con vocación económica antes que nada. No hay que buscar en ellos la mordiente de una Honda CB250R de la época o el equipamiento de una Yamaha MT-03; la Azel 250 GS juega la carta del estricto necesario.
¿Quién compraba esta moto? Un joven con el permiso recién obtenido queriendo una primera montura sin arruinarse, un usuario urbano buscando una herramienta fiable para la ciudad, o un segundo piloto deseando una bestia de trabajo sin pretensiones. Frente a las Suzuki GW250 Inazuma o a las Hyosung GT250R, más cargadas en equipamientos, la Azel se posicionaba como la apuesta segura, la moto que uno no tiene miedo de tumbar en un parking. Su acabado y sus materiales justificaban su precio de entrada, asumiendo plenamente su estatus de producto de acceso al mundo moto. Cumplía su misión sin hacer olas, y quizás ahí radica su mayor mérito.
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