Rendimiento clave
Especificaciones técnicas
Motor
- Cilindrada
- 175 cc
- Potencia
- 12.2 ch @ 8500 tr/min (8.9 kW)
- Par motor
- 11.5 Nm @ 7000 tr/min
- Tipo de motor
- Single cylinder, four-stroke
- Refrigeración
- Air
- Relación de compresión
- 9.0:1
- Diámetro × carrera
- 62.0 x 58.0 mm (2.4 x 2.3 inches)
- Sistema de combustible
- Carburettor. PZ27
- Lubricación
- Pressure splash
- Encendido
- CDI
- Arranque
- Electric & kick
Chasis
- Caja de cambios
- 5-speed
- Transmisión final
- Shaft drive (cardan) (final drive)
- Embrague
- Wet multi-plate
- Suspensión delantera
- Telescopic fork
- Suspensión trasera
- Monoshock
Frenos
- Freno delantero
- Single disc
- Freno trasero
- Expanding brake (drum brake)
Dimensiones
- Distancia entre ejes
- 1350.00 mm
Presentación
Cuando se habla de enduro asequible, inmediatamente pensamos en marcas japonesas o austriacas, pero raramente en las propuestas asiáticas más económicas. La Apsonic Jungle 2020 planta su bandera en este terreno con un argumento imparable: la simplicidad mecánica llevada a su paroxismo. Su monocilíndrico de 175 cm3 cuatro tiempos, alimentado por un carburador PZ27 y refrigerado por aire, es una declaración de intenciones. Con 12,2 caballos entregados a 8.500 rpm y un par de 11,5 Nm a 7.000 rpm, estamos lejos de las prestaciones que hacen temblar los contadores. El diámetro de 62 mm para una carrera de 58 mm y una tasa de compresión modesta de 9:1 dibujan los contornos de un motor diseñado para la robustez y la facilidad de mantenimiento, no para las subidas de régimen explosivas.

La transmisión por cardán completa su distinción en el paisaje. En una máquina de este calibre y en esta categoría, el árbol de transmisión es una rareza que vale la pena. Elimina la cadena, sus ajustes y su mantenimiento, una elección pragmática para quien quiere rodar sin preocuparse de los engrasajes intempestivos en plena maleza. Caja de cinco velocidades, horquilla telescópica clásica, monoamortiguador en la parte trasera y un frenado mixto – disco en la parte delantera, tambor en la parte trasera – completan un cuadro técnico voluntariamente despojado. La distancia entre ejes de 1.350 mm promete cierta estabilidad, pero faltan datos sobre los neumáticos y la altura del asiento para precisar su comportamiento exacto.
Esta Jungle no busca rivalizar con una KTM EXC-F 250 o incluso una Honda CRF250L. Su papel es otro: servir de caballo de batalla económico e indestructible en las pistas africanas o sudamericanas, donde la red de piezas de repuesto para las marcas premium es una ficción. Es la herramienta del trabajador, del guía o del mochilero local que necesita una moto que arranque a la primera, se repara con tres herramientas y trague los caminos destrozados sin inmutarse. El refrigeración por aire y la carburación elemental son sus mejores activos en regiones donde la electrónica es una complicación de rico.
Para el piloto europeo habituado al confort y al rendimiento, la Apsonic Jungle aparecerá como una curiosidad rudimentaria. Pero es justamente su ausencia de sofisticación lo que hace su encanto y su razón de ser. Se dirige a aquel que ve la moto como una herramienta de movilidad esencial, un compañero de trabajo más que un objeto de ocio. En un mundo de dos ruedas cada vez más complejos, su franqueza mecánica es casi una bocanada de aire puro. Una lección de humildad sobre dos ruedas, con la condición de aceptar rodar a su ritmo – y con sus límites.
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