Rendimiento clave
Especificaciones técnicas
Motor
- Cilindrada
- 124 cc
- Potencia
- 11.0 ch @ 8500 tr/min (8.0 kW)
- Par motor
- 9.0 Nm @ 7500 tr/min
- Tipo de motor
- Single cylinder, two-stroke
- Relación de compresión
- 10.0:1
- Diámetro × carrera
- 56.5 x 49.5 mm (2.2 x 1.9 inches)
- Sistema de combustible
- Carburettor. Mikuni
- Distribución
- Single Overhead Cams (SOHC)
- Lubricación
- Forced and Wet Sump
- Encendido
- C.D.I.
- Arranque
- Electric
Chasis
- Chasis
- A12 Multi Twin Spar Trellis main frame. T6 Aluminum Trellis with forger dropouts swing arm.
- Caja de cambios
- 5-speed
- Transmisión final
- Chain (final drive)
- Embrague
- Wet, multiplate
- Suspensión delantera
- Telescopic fork
- Suspensión trasera
- Monoshock, Pre-load Adjustment
Frenos
- Freno delantero
- Single disc
- Freno trasero
- Single disc
- Neumático delantero
- 100/70-17
- Neumático trasero
- 130/70-17
Dimensiones
- Distancia entre ejes
- 1400.00 mm
- Peso en seco
- 110.00 kg
Presentación
En 2013, la Megelli 125 m se presentaba como una bofetada a las japonesas demasiado correctas. Ahí estaba una supermotard que asumía su estatus de juguete para adultos, con un chasis de aluminio T6 y una horquilla telescópica que parecían robadas de una máquina de gran premio. Su peso en seco de 110 kilos prometía acrobacias urbanas de una vivacidad rara. Pero el verdadero tema es este motor escondido bajo los tubos: un monocilíndrico de dos tiempos de 124 cm3, una reliquia animal en un mundo pasado al cuatro tiempos aseptizado. Con 11 caballos a 8500 rpm y 9 Nm de par, no hablamos de rendimiento brutal, sino de una sensación pura, directa, donde cada giro de acelerador cuenta.

Este dos tiempos respira por un carburador Mikuni, una elección simple y mecánica en la era donde la inyección electrónica se volvía la norma. La compresión de 10:1 y las dimensiones de diámetro y carrera traicionan una voluntad de flexibilidad más que de pico de histeria. Hay que hacerlo cantar entre 7500 y 8500 rpm para extraer la sustancia, una gimnasia hecha necesaria por la caja de cinco marchas. En el asfalto, este motor vibra, huele a aceite quemado y proporciona esa aceleración saccadée, ese *hit* característico que los puristas buscan aún hoy. Es un antídoto a la monotonía.
La estabilidad se adecua a la filosofía minimalista. La distancia entre ejes de 1400 mm es corta, nerviosa, y el chasis de treillis es rígido. Los neumáticos en 100/70 y 130/70 delantero-trasero sobre llantas de 17 pulgadas ofrecen un compromiso entre adherencia y facilidad de deslizamiento controlado. La suspensión, con su monoamortiguador ajustable en precarga, está configurada para la movilidad, no para suavizar las imperfecciones. El frenado, asegurado por dos discos simples, es suficiente para una masa tan contenida, pero exige anticipación. Es una moto que se pilota con las caderas y el contra-viraje, una extensión lúdica del cuerpo del piloto.
La Megelli 125 m claramente no apuntaba al novato en busca de transporte económico. Era el accesorio perfecto para el aprendiz de piloto que quiere entender la dinámica pura, o para el experto buscando una segunda bocanada de ligereza y sensaciones brutas. Frente a las Honda CBR125R o las Yamaha YZF-R125, demasiado pulidas, representaba una elección radical, casi punk. Recordaba que antes de las ayudas electrónicas y los tableros de instrumentos digitales, el placer nacía del diálogo directo con una mecánica simple y con carácter. Un manifiesto sobre dos ruedas, efímero y ruidoso.
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