Especificaciones técnicas
- Tipo de motor
- — → Electric
- Refrigeración
- — → Air
- Arranque
- — → Electric
- Chasis
- monocoque CFRP → Carbon-fibre monocoque
- Transmisión final
- Chaîne → Chain (final drive)
- Embrague
- — → Hydraulic clutch
- Suspensión delantera
- Fourche téléhydraulique Ø nc → Telescopic fork
- Suspensión trasera
- Mono-amortisseur → Swingarm
- Freno delantero
- Freinage 1 disque → —
- Freno trasero
- Freinage 1 disque → —
Motor
- Tipo de motor
- Electric
- Refrigeración
- Air
- Arranque
- Electric
Chasis
- Chasis
- Carbon-fibre monocoque
- Transmisión final
- Chain (final drive)
- Embrague
- Hydraulic clutch
- Suspensión delantera
- Telescopic fork
- Suspensión trasera
- Swingarm
Dimensiones
- Peso en seco
- 70.00 kg
Presentación
¿A diez mil euros, se puede considerar seriamente la compra de una moto carente de toda cifra oficial de potencia, de cilindrada o incluso de velocidad máxima? Para Yamaha, la respuesta es un sí franco y masivo, porque la TY-E no es un producto destinado al gran público. Es un puro instrumento de competición, un arma de precisión dedicada a la disciplina reina del trial. Lanzada en 2018 para desafiar las leyes de la gravedad en la primera Coupe FIM Trial-E, esta máquina eléctrica es ante todo una declaración de intenciones, un laboratorio rodante sobre dos ruedas que traza el camino para el futuro del todo-terreno silencioso.

Su existencia misma es fruto de una filosofía interna única en Yamaha, el programa "Evolving R&D". Imaginen ingenieros disponiendo del 5% de su tiempo de trabajo para dejar libre curso a ideas locas, sin vínculo directo con sus proyectos habituales. Es de este terreno fértil del que ha germinado la TY-E. El objetivo era claro y ambicioso: crear una moto de trial eléctrica competitiva, superando los desafíos clásicos del segmento. Había que miniaturizar, aligerar, pero sobre todo generar un par motor monstruoso y una respuesta instantánea, cualidades vitales para encadenar los obstáculos en equilibrio. El resultado es esta obra de arte técnica pesando apenas 70 kilos en seco, una proeza hecha posible por un chasis monocasco en carbono CFRP de una rigidez extrema, albergando una batería compacta de alto rendimiento.
En el papel, y sobre todo en el terreno, la receta es diabolitamente eficaz. El motor eléctrico de alta rotación está acoplado a un embrague mecánico, una combinación sorprendente pero genial. Esto permite dosar la potencia con una fineza quirúrgica y obtener una tracción instantánea, como con una máquina térmica, pero con la progresividad perfecta de la eléctrica. El volante de inercia ha sido específicamente optimizado para mejorar aún esta adherencia delicada. Para el piloto de pruebas Kenichi Kuroyama, que la pilotará en 2018, es la garantía de un carácter motor coherente y de una controlabilidad absoluta, activos indispensables en competición. La carrocería ultra-delgada, diseñada para no entorpecer nunca los movimientos del piloto, culmina esta filosofía centrada en la eficiencia pura.
Comparada con sus competidoras térmicas como las GasGas o Montesa, la Yamaha TY-E propone una experiencia radicalmente diferente. La ausencia de ruido y de vibraciones cambia completamente la relación con el terreno, permitiendo una concentración total. El par motor disponible desde la primera vuelta es una ventaja decisiva en las secciones más técnicas. Sin embargo, su precio de 10 000 euros y su estatus de prototipo de carrera la reservan únicamente a pilotos profesionales o a aficionados ilustrados disponiendo de un presupuesto ilimitado. No es claramente una máquina para debutar, sino más bien el Graal para el trialista experimentado en búsqueda de la tecnología más avanzada. Los anuncios para una Yamaha TY-E de segunda mano son rarísimos, y los modelos más recientes, como las evoluciones 2020 o la TY-E 2.0, siguen esta misma lógica de laboratorio competitivo.
Entonces, ¿cuál es el precio de una moto trial eléctrica Yamaha TY-E? Es el de la excelencia y de la exclusividad. Diez mil euros para un concentrado de tecnologías de vanguardia que ha abierto el camino a toda una generación de máquinas eléctricas. Desde su aparición en 2018, y a través de sus declinaciones hasta los modelos 2024 y 2025, la TY-E ha probado que el silencio podía ser un arma redoutable en trial. Sigue siendo un símbolo, una pieza de colección viviente que demuestra que con audacia y un poco de tiempo robado a los proyectos convencionales, se puede reinventar las reglas del juego.
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