Rendimiento clave
Especificaciones técnicas
Motor
- Cilindrada
- 125 cc
- Potencia
- 10.7 ch @ 9000 tr/min (7.8 kW)
- Tipo de motor
- Single cylinder, four-stroke
- Refrigeración
- Air
- Sistema de combustible
- Carburettor
- Arranque
- Electric & kick
Chasis
- Caja de cambios
- 5-speed
- Transmisión final
- Chain (final drive)
- Suspensión delantera
- Telescopic fork
- Suspensión trasera
- Twin shocks
Frenos
- Freno delantero
- Single disc
- Freno trasero
- Single disc
- Neumático delantero
- 100/80-17
- Neumático trasero
- 130/70-17
Dimensiones
- Distancia entre ejes
- 1300.00 mm
- Longitud
- 1970.00 mm
- Anchura
- 720.00 mm
- Altura
- 1110.00 mm
- Depósito
- 7.50 L
- Peso en seco
- 150.00 kg
Presentación
Cuando se quiere el aspecto de una deportiva por el precio de un scooter, uno inevitablemente se encuentra con máquinas como la KSR GRS 125. Esta propuesta proveniente de Turquía resume un mercado: el del permiso A1 buscando sobre todo la silueta agresiva, aunque sea a costa de algunos compromisos en la sustancia. Su monocilíndrico cuatro tiempos de 125 cm3 carburado y refrigerado por aire anuncia claramente la intención: con 10,7 caballos de potencia entregados a 9000 rpm, no se buscarán aquí sensaciones de circuito. La mecánica es rudimentaria, fiable y económica, como lo demuestra el consumo oficial de 2,3 litros por cada cien kilómetros. Es una base simple, casi arcaica en la era de la inyección electrónica, que promete unos gastos de mantenimiento irrisorios.

El chasis sigue la misma lógica de racionalidad extrema. Una horquilla telescópica clásica en la parte delantera, amortiguadores dobles en la parte trasera, un único disco de freno en cada rueda: la ficha técnica de la KSR GRS 125 no brilla por la innovación. La distancia entre ejes de 1300 mm y los neumáticos en 100/80 y 130/70 le confieren una base estable, mientras que su peso en seco de 150 kg la hace manejable en ciudad. Cumple su papel de primer vehículo de dos ruedas con seriedad, ofreciendo una posición de conducción más comprometida que un roadster pero sin la incomodidad radical de una verdadera máquina de circuito. El depósito de 7,5 litros, junto con su sobriedad, garantiza una buena autonomía para el aspirante a viajero.
Pero hay que llamar a las cosas por su nombre: esta moto es un ejercicio de estilo. La potencia es justa para una circulación urbana y periurbana fluida, pero tendrá dificultades para seguir el ritmo en carretera nacional. La caja de cinco velocidades permite jugar con los regímenes, pero el motor carece de carácter y de mordiente. Estamos lejos de la vivacidad de una Honda CBR125R o del acabado de una Yamaha YZF-R125. Aquí, cada céntimo ahorrado en la compra se siente en el uso, en la elección de los materiales, la ausencia de ayudas electrónicas y la sensación general.
Para un joven con un permiso limitado por la cilindrada, la KSR GRS 125 cumple su misión de pasarela sin pretensiones. Ofrece el escalofrío visual de una deportiva, el aprendizaje de los comandos mecánicos por el carburador, y una frugalidad ejemplar. Es una máquina honesta en su segmento, siempre y cuando se acepten sus límites y no se sueñe con prestaciones que no están en su hoja de especificaciones. Formará correctamente a su piloto, antes de que éste tenga ganas de pasar a algo más consistente.
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