Rendimiento clave
Especificaciones técnicas
Motor
- Cilindrada
- 119 cc
- Potencia
- 10.0 ch @ 9000 tr/min (7.3 kW)
- Tipo de motor
- Single cylinder, two-stroke
- Refrigeración
- Air
- Relación de compresión
- 12.0:1
- Diámetro × carrera
- 54.2 x 51.5 mm (2.1 x 2.0 inches)
- Distribución
- Port control
Chasis
- Caja de cambios
- 6-speed
- Transmisión final
- Chain (final drive)
Frenos
- Freno delantero
- Single disc
- Freno trasero
- Single disc
- Neumático delantero
- 2.50-18
- Neumático trasero
- 2.75-18
Dimensiones
- Depósito
- 10.50 L
- Peso
- 94.00 kg
Presentación
España en los años 80, en plena reconversión de su industria de la motocicleta, produjo algunas curiosidades testarudas. La Bultaco Streaker 125 es una de ellas, un concentrado de anacronismos que solo podía nacer allí y en ese momento. Aquí, el turismo se practica sin concesiones, sobre la punta de los pies de un dos tiempos chirriante, con como único equipaje un depósito de diez litros y medio. Una filosofía más que una especificación.

Su monocilíndrico de dos tiempos de 119 cc respira a una tasa de compresión de 12:1 y entrega una decena de caballos a 9000 rpm. Los números carecen de brillo, pero esconden lo esencial: una arquitectura cuadrada, con un diámetro de 54,2 mm ligeramente superior a la carrera de 51,5 mm, típico de un motor hecho para la respuesta más que para el régimen. Acoplado a una caja de seis velocidades, este pequeño bloque pide ser trabajado, sonando el llamado de las carreteras secundarias donde sus 116 km/h de punta encuentran un sentido. El enfriamiento por aire y la alimentación por carburador completan un cuadro mecánico de una simplicidad radical.
Con un peso anunciado de 94 kilos con todos los líquidos, la Streaker desafía las leyes de la física del touring. Esta cifra, más cercana a una moto de trial que a una de carretera, lo explica todo. La maniobrabilidad debe ser instantánea, casi nerviosa, y los neumáticos en 18 pulgadas, dimensión de otra época, aseguran un contacto franco con el asfalto. El frenado, asegurado por un simple disco en cada rueda, era probablemente suficiente para una máquina que priorizaba la ligereza a la potencia pura.
Se dirigía al viajero minimalista, a aquel para quien el viaje comienza por el despojamiento. Un piloto buscando la esencia del desplazamiento, dispuesto a aceptar las vibraciones de un dos tiempos, el mantenimiento meticuloso de una cadena de transmisión y las paradas frecuentes para hacer el depósito. Frente a los cuatro tiempos japoneses que empezaban a dominar el segmento, la Bultaco proponía una experiencia sensorial bruta, un diálogo directo con la mecánica. No se compraba una Streaker por su confort, sino por su carácter.
Hoy, existe principalmente en el imaginario de los coleccionistas de marcas desaparecidas, como un último aliento de la Bultaco de antes del declive. Recuerda una época en la que el touring podía ser una aventura ligera, frugal y exigente, muy lejos de las carenas y las maletas integradas. Una moto para purista, con un humor seco y un encanto innegablemente retro.
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